¡Felicitaciones a todos los involucrados! Lograron lo impensable. Boca Juniors, el gigante del continente, quedó eliminado de la Copa Libertadores tras arrastrarse en la cancha y perder 1-0 contra Universidad Católica. Ni siquiera el consuelo de un triste repechaje para la Sudamericana nos quedó. La nada misma.Anoche no vimos un partido de fútbol. Vimos una auténtica cátedra de cómo faltarle el respeto a la camiseta más pesada de América. Pero seamos sinceros, no culpemos solo a los noventa minutos de ayer. Esto es el resultado de una sistemática y dolorosa seguidilla de humillaciones perpetradas por un plantel que camina la cancha. Claramente, la mística les quedó gigante y la historia grande del club les genera vértigo.

El principio del fin nació en Brasil. Aquella derrota contra Cruzeiro no fue un tropezón; fue el mapa detallado hacia el abismo. A partir de ese día, Boca olvidó su identidad, entregó el alma y se sumergió en una debacle calamitosa. Cuatro caídas consecutivas en cadena destrozaron el corazón del hincha. El glorioso sueño de la séptima Copa no se apagó: lo prendieron fuego en nuestra propia cara.
ALEJANDRO DUARTE

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