Cuando dos miradas se encuentran en medio de la multitud, lo inevitable sucede.
A veces —muy pocas veces— creemos que es el final de una búsqueda interminable; otras, apenas dura veinticuatro horas… y aun así es para siempre.
“Me diste el silencio para aprender a escuchar”, dice una poesía hecha canción.
Una frase que trasciende, porque desde ahora —o desde ese ahora— escucharte se vuelve adictivo, escucharte se vuelve necesario. Escucharte se convierte en mi mejor canción, porque “esta voz sin tu voz no suena igual”.
Este 14 de febrero buscá ese lado B que te complementa.
Buscá ese yin que le hace falta a tu yang.
Buscá ese abrazo que guardás hace rato y que alguien, seguro, está esperando.
Porque no son chocolates ni rosas.
Un “te quiero” no se compra… porque no tiene precio.
Feliz San Valentín, romántico encubierto. 💘
Alejandro Duarte

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