Hay historias de amor que vienen con dos protagonistas, una marcha nupcial, arroz y una torta de dos muñequitos. Y después están Aldana, Walter y Fiama, que decidieron mirar el manual de las tradiciones matrimoniales, sonreír… y guardarlo en el cajón.
El pasado 15 de agosto, Santo Tomé fue escenario de una celebración tan particular como genuina: un casamiento de a tres. Porque si el amor, como dicen, no tiene límites, ellos decidieron llevar esa frase bastante lejos.
Los tres se conocieron trabajando. Allí, entre jornadas laborales y seguramente alguna que otra mirada cómplice, nació una historia que terminó convirtiéndose en algo mucho más grande. Primero fue el amor y después llegó el “¿y por qué no?”. Y así, lo que para algunos puede parecer extraño, para ellos simplemente es su manera de quererse.
La invitación ya avisaba que aquella noche no sería precisamente convencional: las iniciales de los tres y una frase que lo decía todo: “El triángulo perfecto”.
Y si alguien todavía tenía dudas sobre la geometría sentimental de la celebración, apareció la torta para despejarlas. Tres muñequitos coronaban el festejo, representando a los protagonistas. Y Walter, fiel a sus pasiones, apareció con la camiseta de Boca y un cartel pidiendo “AYUDA”. Porque una cosa es comprometerse por amor y otra, aparentemente, sobrevivir a semejante triángulo… ¡y encima siendo bostero!
El casamiento formal había ocurrido meses atrás en Uruguay, pero esta vez tocaba celebrar con amigos, familia y toda la alegría posible una historia que decidió no pedirle permiso a las costumbres.
Porque quizás el amor no siempre entiende de fórmulas. A veces no es 1 + 1 = 2. A veces la cuenta cambia, la ecuación se complica y, sin embargo, el resultado sigue siendo el mismo: personas que se quieren, se eligen y deciden compartir la vida.
Mientras algunos todavía discuten cuál es la manera “correcta” de amar, Aldana, Walter y Fiama simplemente hicieron algo bastante más sencillo: se amaron a su manera.
Y tal vez ahí esté la verdadera ironía de esta historia: en un mundo donde sobran reglas para decirnos cómo debemos vivir, ellos encontraron la fórmula más rebelde de todas.
Tres corazones, una historia y un “sí” que, definitivamente, vino en plura.
ALEJANDRO DUARTE

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