Yanina Boschmann, coordinadora de prevención, protección y asistencia a víctimas y testigos de trata de personas y tráfico ilícito de personas de Vicegobernación, advirtió que nueve de cada diez casos de captación utilizan entornos virtuales. También remarcó la responsabilidad social e institucional en la protección de niños y adolescentes.
La trata de personas y las desapariciones de menores volvieron a instalarse en el centro del debate tras una serie de casos recientes ocurridos en el país. Al respecto, Boschmann explicó cómo operan actualmente las redes de captación y advirtió sobre el rol clave que cumplen tanto las instituciones como la sociedad para detectar situaciones de riesgo.

Explicó que las redes de trata evolucionaron con el tiempo y encontraron en la virtualidad una herramienta central para captar víctimas. “La trata de personas no es nada nuevo, es algo que viene de la época de la esclavitud, por eso se dice que son las nuevas formas de esclavitud y lo único que hizo fue ir reinventándose a lo largo de los años.
En ese sentido, detalló: “La captación hoy se dice que de cada 10 casos, nueve utiliza la virtualidad. No solo como estrategia, sino como forma de organización para realizar esa captación”.
Boschmann remarcó que las organizaciones criminales rara vez actúan de manera aislada y explicó que se trata de redes articuladas que operan incluso entre distintos países. “Siempre están articulados y por eso se habla de redes transnacionales, que no tienen fronteras”.
“La captación la hace un conocido”
La funcionaria también puso el foco en los factores de vulnerabilidad que atraviesan muchas víctimas. “Cuando nosotros hablamos de trata de personas, hablamos de vulneraciones de derechos, pero también hablamos de situaciones que hacen que las personas caigan en eso. Por eso hablamos de ser vulnerable”, expresó.
Además, explicó que los captadores suelen ser personas cercanas o de confianza para la víctima. “Generalmente la captación la hace alguien conocido, muchas veces es un familiar o alguien que tiene una legitimidad que hace que yo crea en esa propuesta que me viene a hacer”.
En otro tramo de la entrevista con el programa Día Siete del streaming de Misiones Online, la coordinadora insistió en la necesidad de que toda la comunidad se involucre ante señales de alarma y sostuvo que la protección de menores no depende únicamente de la Justicia o de organismos específicos.
“La responsabilidad de proteger a los niños, niñas y adolescentes la tenemos todos. Desde el vecino, el que maneja el colectivo, el portero de la escuela, la directora, la maestra, absolutamente todos”, afirmó.
Incluso, advirtió sobre la importancia de actuar ante sospechas mínimas. “No podemos esperar y tampoco podemos buscar pruebas ni tener certezas. Ante la mínima sospecha de una situación de irregularidad, nosotros lo tenemos que hacer”.
«Es difícil identificar quién es víctima de trata»
Boschmann también destacó las particularidades geográficas de Misiones y cómo la condición fronteriza de la provincia representa un desafío permanente para combatir estos delitos. “El 90% de nuestras fronteras son internacionales. Solo el 10% de nuestra provincia limita con Corrientes, o sea, con Argentina. Todo lo demás es internacional, y además es permeable por donde se la mire”.
Sin embargo, valoró los controles de seguridad existentes en las rutas provinciales. “Vos te vas de Posadas a Iguazú y tenés controles en cada pueblo. Eso a estas redes de trata les frena”.
Respecto a la tarea de prevención de este flagelo en la tierra colorada, la funcionaria mencionó que uno de los principales trabajos se centra en capacitar a fuerzas de seguridad y personal de tránsito para detectar indicadores de posibles casos de trata o captación de menores.
“La persona no viene a decirte ‘vengo a hacer una denuncia por trata de personas’. La persona viene y te cuenta un problema. El que tiene que entender el delito y cómo encuadra es quien toma la denuncia”, sostuvo.
De allí que insistió en la necesidad de que la sociedad no naturalice las situaciones de violencia que involucran a niños y adolescentes. “Parece que tenemos que aprender a indignarnos más. Es difícil identificar, porque lo que pasa es que no están llevando a una víctima a la fuerza atada con una venda en el ojo. Generalmente le llevan engañada, entonces la persona va contenta, tranquila, haciendo un paseo, un viaje, paran en una estación de servicio, duermen en un alojamiento, comen en un restaurante, entonces, es difícil determinar quién es víctima de trata”, alertó.
Finalmente, Boschmann recordó que existe la línea nacional gratuita y anónima 145 para denunciar posibles casos de trata de personas. La funcionaria explicó que el servicio funciona las 24 horas y permite reportar situaciones sospechosas sin necesidad de exponerse.

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