10 de mayo de 2026

EL ÚLTIMO QUE APAGUE LA LUZ: EL HOSPITAL PÚBLICO ES LA NUEVA PREPAGA VIP ,PERO SIN EL “VIP”

Las postales de las filas interminables en el Hospital Samic de Eldorado no son un casting para una película de supervivencia, aunque se le parecen bastante. Es el reflejo de un sistema público que está recibiendo a los “exiliados” de la clase media con los brazos abiertos y las agendas explotadas. Gracias a la crisis económica, la pérdida de empleos y esas cuotas de prepagas que suben más rápido que la presión de un hipertenso, 742.000 argentinos decidieron que la salud privada es un lujo asiático y se mudaron al sector público. Ahora, somos más de 10 millones compartiendo la misma sala de espera. ¡Un éxito total de convocatoria!En Misiones, los hospitales de referencia están sintiendo el “cariño” de la gente desde fines de 2023. Carolina Selva, la directora del Samic, admite con una paciencia envidiable que la demanda no para de subir. Básicamente, todo el que antes pagaba una cuota ahora se acuerda de que el hospital es gratis, sobrecargando el sistema hasta el cuello. Incluso los que todavía tienen obra social aparecen por ahí, huyendo de los “plus” médicos o de sanatorios que ya ni les atienden el teléfono.En Oberá, el panorama es igual de festivo: un 30% más de demanda en solo tres meses. Mientras tanto, en el Hospital Madariaga ya usan la palabra “colapso” en todos los niveles, como quien describe el clima.¿Lo mejor de todo? Las especialidades. Si buscás un clínico, tenés suerte (hay trece), pero si te pica un oído, armate de paciencia porque solo hay dos otorrinos para todo el mundo. ¿Necesitás una cirugía programada? Buenísimo, andá comprando el pan dulce porque para noviembre quizás tengas fecha. Solo entre enero y marzo, el Samic atendió a 56.000 personas; una cifra que marea a cualquiera, menos al que está haciendo la fila desde la noche anterior con una reposera y un termo de mate.La directora dice que “entiende el enojo”, lo cual es un gran consuelo mientras esperás doce horas a la intemperie. Como solución innovadora, están pensando en dar turnos por WhatsApp. Crucemos los dedos para que el servidor no colapse antes de que alguien llegue a escribir “hola”, o que no terminen clavándonos el visto, como hace el resto de la economía argentina.

ALEJANDRO DUARTE