Un cacique de la comunidad Mbyá Guaraní fue detenido en Misiones y, como era de esperarse, la situación encendió una nueva chispa en un terreno ya bastante inflamable. Todo ocurre en Garuhapé, donde las denuncias por usurpación de predios privados y desmonte ilegal parecen acumularse más rápido que las respuestas claras.

El empresario Alfredo Ruff apuntó directamente contra Santiago Ramos, cacique de Puente Quemado II, acusándolo de usurpación, daños ambientales y amenazas. Según su versión, grupos vinculados al líder indígena estarían apelando a la siempre discutida “propiedad ancestral” para avanzar sobre terrenos privados… y de paso dejar alguna que otra huella en el medio ambiente.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa un clásico argentino: el choque entre derechos territoriales históricos y la propiedad privada moderna, con posturas tan firmes como irreconciliables. Mientras tanto, la detención suma ruido, opiniones cruzadas y un guion que parece repetirse, a la espera de que la investigación logre, al menos esta vez, aportar algo más que polémica.
ALEJANDRO DUARTE

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