El escándalo del clásico entre Real Zaragoza y SD Huesca sumó un nuevo capítulo, porque cuando parecía que ya no podía escalar más… apareció el informe arbitral para confirmar que sí, siempre se puede empeorar.
Según el documento del árbitro Dámaso Arcediano Monescillo, lo que se vio en cancha no fue una típica “pelea de fútbol” donde todos se empujan y nadie sabe bien por qué. No. Fue algo mucho más fino: el arquero Esteban Andrada decidió que, ya que estaba, iba a pasar de custodiar el arco a repartir trompadas, y eligió como destinatario a Jorge Pulido… directo al rostro, sin escalas.

Los comentaristas de la transmisión, por su parte, hicieron lo que cualquier mortal haría ante semejante escena: primero desconcierto, después incredulidad, y finalmente asumir que sí, lo que estaban viendo era exactamente lo que parecía.
En el combo del caos, distintas versiones indican que Pulido habría lanzado un insulto de tono homofóbico —un clásico ejemplo de brillantez verbal en medio de un partido— que habría sido la chispa que terminó de encender a Andrada. Todo esto mientras el VAR revisaba otra jugada y el arquero se preparaba, en teoría, para hacer algo bastante más relacionado con su trabajo.
Ahora bien, que haya habido provocación puede explicar el enojo… pero no convierte un puñetazo en una herramienta reglamentaria. El reglamento no contempla la categoría “reacción comprensible pero con nudillos”.
Resultado: expulsión, escándalo, y una posible sanción que promete ser bastante más larga que el momento de furia. Porque si algo dejó claro este episodio es que, en cuestión de segundos, Andrada pasó de arquero a protagonista absoluto… pero del tipo de protagonismo que ningún equipo quiere.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
Histórico: Sabastian Sawe bajó las dos horas y rompió el récord mundial de maratón
ESPECTÁCULO EXTRA NO PROGRAMADO: VUELCO, SUSTO Y FINAL “TODO BIEN”
EX PUMA, “FUERZA BRUTA” MAL ENTENDIDA: DENUNCIADO POR TENTATIVA DE FEMICIDIO