Las palabras fueron explícitas, sin rodeos, dramatismo ni lágrimas de cocodrilo: *”El Frente Renovador caducó”*. La frase no la dijo un opositor acérrimo, sino el mismísimo Dios Padre del espacio político, el ingeniero Carlos Eduardo Rovira. Y para que a nadie en el norte le quedara dudas de que el “fallecimiento” partidario es oficial, el vicegobernador Lucas Romero Spinelli corrió hasta Eldorado el viernes por la tarde para repetir el edicto real.
Claramente, este “reseteo de fábrica” no fue un capricho místico. Como suele admitir el gobernador Hugo Passalacqua con cara de circunstancias: “La cosa no está fácil”. Y vaya si hay razones para que el agua les esté llegando al cuello:
El hartazgo social (un detalle menor): La gente se cansó del “modelo misionerista”. Se cansó de suplicar durante décadas por soluciones que, mágicamente, ahora que las papas queman, entraron en la agenda legislativa. ¡Qué oportuno! Ahora sí nos preocupamos por la Aduana paralela, el fin de las reelecciones indefinidas en los municipios y la reforma electoral. Del fin de la tramposa Ley de Lemas… bueno, de eso todavía no hablemos en serio, no sea cosa que tengamos que competir limpio.
Guerra en el Olimpo: Las internas dentro de la supuesta “Concordia” eran —o son, porque el canibalismo político no descansa— ferozmente despiadadas. Solo hay que mirar el árbol genealógico del gabinete a principio de año: volaron puestos clave ignorando olímpicamente las “sugerencias” de los caciques. Todo esto decantó en esa épica, casi mística, reunión de los 67 intendentes con Passalacqua en Ruiz de Montoya. Un cónclave que merece un capítulo de Game of Thrones aparte.
La metamorfosis por supervivencia:Hay que reinventarse porque todo cambió (la economía, la comunicación, el humor social). Así que la orden es: barajar, dar de nuevo, simular que somos otros y, si la gilada nos vuelve a votar, resurgir de las cenizas con un nuevo envoltorio más brillante.
La política de la tierra colorada vive hoy un punto de inflexión definitivo. Tras la procesión de los 67 intendentes a Ruiz de Montoya y el posterior “alineamiento” (por las buenas o por las malas) en la Cámara de Representantes, asistimos al anuncio oficial de una transición histórica: la Renovación cumplió su ciclo. ¡Larga vida a Encuentro Misionero”, la nueva franquicia del poder!
Disciplina, obediencia debida y el tironcito de orejas de la conducciónEl mensaje que bajó el ingeniero Rovira antes de la sesión legislativa fue un tierno recordatorio de cómo funciona este ecosistema: aquí, quien conduce no se cuestiona, se obedece. Para demostrar su infinita generosidad estratégica, el Conductor Supremo marcó la cancha anunciando que no será candidato a absolutamente nada. Un aplauso para él, que prefiere guiar al pueblo desde el humilde llano de las sombras.
El Manual del Buen Militante: Si te desvías, pedís perdón. El desopilante episodio de la intendenta de Santa Ana, Mabel Pezoa —quien tuvo que salir públicamente a pedirle disculpas al Conductor y al espacio como penitencia escolar— es la prueba científica de cómo se gestiona el poder en esta comarca. En Misiones, el orden no admite fisuras ni librepensadores. La orden es clara: “No queremos puestas en escena forzadas, chicos… actúen con la convicción natural de que Encuentro Misionero es su única salvación”. Un amor.
El Alto Paraná: Los primeros en correr a cambiar la camiseta
El cambio de nombre en los bloques de los Concejos Deliberantes no es una movida espontánea de ediles inspirados; es una estricta bajada de línea provincial. Y los muchachos del Alto Paraná, siempre tan aplicados, salieron corriendo a tomar la delantera. En el municipio de Eldorado, bajo la firma de todos los concejales oficialistas, ya se pidió formalmente el cambio de piel legislativo.
La trastienda de la votación en Eldorado fue una comedia hermosa: al principio, los concejales minimizaron el asunto, como quien cambia la foto de perfil de WhatsApp. De repente, uno de ellos (que sí entiende que si Rovira estornuda, a ellos les da neumonía) tomó la posta, seguido por otro edil temeroso. Curiosamente, al principio eran solo dos los valientes, hasta que el resto sacó la calculadora política y dimensionó el frío polar que hace fuera del calor oficialista. Al notar el peligro de quedarse afuera del pesebre, los cinco concejales corrieron en estampida a firmar el bloque “Encuentro Misionero”.

Aunque cambiar el nombre sea un mero trámite de papelería burocrática, el mensaje de sumisión partidaria es gigante. ¿Hay alineamiento y dirección unificada? Por supuesto, aunque el “pero…” flote en el aire constantemente. Así, la Renovación “murió” y el “Encuentro” ha nacido.
Ahora nos queda una enormidad de preguntas existenciales: ¿será exactamente el mismo perro con distinto collar?, ¿habrá lugar para gente nueva o solo reciclaremos a los mismos sospechosos de siempre? Solo el tiempo nos dirá si este gran “Encuentro” es una transformación real que funciona o si es, simplemente, otra hojarasca ruidosa armada para tapar el bosque de siempre.

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