16 de agosto de 2026

TRAGEDIA EN EL DÍA DEL NIÑO: UN NIÑO DE 10 AÑOS MURIÓ TRAS CAER EN UN POZO DE AGUA

El Día del Niño, una jornada que debería estar marcada por las sonrisas, los juegos y los abrazos, terminó teñida de tragedia en San Vicente. Walter Luciano Giménez, de apenas 10 años, murió este domingo luego de caer en un pozo de agua ubicado en el exterior de su vivienda, sobre la Ruta Nacional 14, a la altura del kilómetro 996.

Según relató su madre, Mariana D., de 24 años, había enviado al pequeño a buscar un balde de agua. Pasaron los minutos y Walter no regresaba. La preocupación se transformó rápidamente en desesperación cuando la mujer llegó hasta el lugar y encontró a su hijo inconsciente dentro del pozo.

Pidió ayuda. Walter fue retirado y trasladado de urgencia por medios particulares hasta el Hospital de San Vicente. Ingresó alrededor de las 16:30, pero ya no había nada que hacer: llegó sin signos vitales.

Después vino el protocolo, las pericias, la intervención del médico policial y de la Policía Científica. Pero ninguna actuación puede explicar el vacío que deja la muerte de un niño.

Porque detrás de esta tragedia hay una pregunta que duele y que no debería ser ignorada: ¿cuántas veces esperamos que ocurra una desgracia para recién preguntarnos por los peligros que estaban ahí, a la vista de todos?

Un pozo de agua no es un detalle menor. Es un riesgo que puede convertirse en una trampa mortal, especialmente para un niño. Y cuando la prevención llega después de la tragedia, ya no es prevención: es consecuencia.

Hoy una familia atraviesa un dolor imposible de dimensionar. Mientras otros niños celebraban su día, Walter perdió la vida en circunstancias que dejan tristeza, impotencia e indignación.

No hay palabras suficientes para una madre que envió a su hijo a buscar agua y terminó recibiendo la noticia más terrible que una madre puede escuchar.

Walter tenía 10 años. Tenía toda una vida por delante.

El Día del Niño terminó en tragedia. Y frente a una muerte así, además de acompañar a la familia en su dolor, también corresponde preguntarnos qué podemos hacer para que otro niño no tenga que pagar con su vida la falta de prevención.

ALEJANDRO DUARTE