Parece que a un Comisario de la Policía de Misiones se le olvidó que su placa sirve para proteger y no para ensayar tácticas de combate en el living de su casa. En un giro de los acontecimientos que “nadie” vio venir, el flamante oficial cambió el uniforme por un cómodo traje de detenido, cortesía de una denuncia de su propia pareja.
Los “Logros” del Procedimiento:
Alojamiento VIP: El efectivo ya descansa en Posadas, donde seguramente estará reflexionando sobre cómo aplicar la ley… desde el otro lado de la reja.
Protocolos “Sorpresa”: La institución, fingiendo asombro absoluto, activó los protocolos internos. Al parecer, ser un experto en seguridad no te da pase libre para ser un cavernícola en privado.

Expediente Relámpago: Lo apartaron de la fuerza más rápido de lo que tarda en enfriarse un café en la comisaría. Se inició un sumario interno para investigar lo que ya es un secreto a voces.
Tolerancia Cero (O eso dicen) ⚖️
Este caso nos recuerda que la “tolerancia cero” es un eslogan hermoso, especialmente cuando el protagonista es alguien que debería estar arrestando delincuentes en lugar de imitarlos.
“No importa el cargo ni el uniforme”, dicen desde las altas esferas. Habrá que ver si la celeridad de la justicia es tan real como los moretones de la víctima o si se termina diluyendo en el siempre conveniente “papeleo administrativo”.
Se espera que la justicia actúe con una transparencia tan brillante que nos obligue a usar anteojos de sol. Porque claro, nada dice “confianza en las instituciones” como tener a los comisarios tras las rejas por las mismas razones por las que ellos deberían deter.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
ESCÁNDALO EN EL DEPORTE ITALIANO: CUANDO EL FAIR PLAY QUEDA AFUERA DE LA CANCHA
MR. MILANGA, MR ESTAFA
La Justicia: Ese animal que hiberna en primavera