Parece que en la Escuela 643 “Hugo Wast” de Jardín América, el currículo escolar de 2023 y 2024 incluyó materias bastante cuestionables. Un docente ya logró acumular su cuarta denuncia por presunto abuso sexual contra alumnas de primaria, demostrando una “constancia” que ya envidiaría cualquier académico.
Un “Talento” para la Repetición
Según los padres, el acusado no solo mantenía conductas inapropiadas, sino que seguía un patrón tan definido que hasta parece profesional: tocar cinturas, acariciar cabellos y, por supuesto, el toque final de intentar desacreditar a las niñas. Todo un manual de cómo NO ser un educador.
Justicia “en Familia”
La causa tuvo que mudarse a la Fiscalía de Puerto Rico. ¿El motivo? En Jardín América, el titular del Ministerio Público tuvo que dar un paso al costado porque un familiar suyo decidió que defender al docente era una excelente idea. Nada como un pequeño conflicto de intereses para agilizar la justicia, ¿verdad?
El Eficiente Blindaje Escolar
Lo más “destacable” ha sido la respuesta de las autoridades escolares:
Conocimiento previo: Ya sabían que algo olía mal por quejas anteriores de los padres.
Acción contundente: Su gran medida de protección fue simplemente cambiar al docente de turno. Porque, claro, mover el problema de un aula a otra siempre soluciona todo mágicamente.

Protocolos de adorno: Los denunciantes critican la brillante estrategia de minimizar los hechos y archivar protocolos de protección en el cajón de las cosas sin importancia.
En resumen: Mientras una menor ya ratificó los hechos en Cámara Gesell, la institución parece haber aprobado con honores la materia de “Cómo mirar hacia otro lado mientras ocurre lo peor”.
ALEJANDRO DUARTE

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