Sí, claro… ¿qué podría salir mal llevando un hierro suelto, una chapa atada con “un piolincito”, un ropero tambaleando en la caja de la camioneta o tirando basura por la ventanilla en plena ruta?
Total, las leyes de la física seguramente entienden de apuros.
El reciente siniestro ocurrido en Misiones —donde un pedazo de hierro salió despedido de un camión y terminó incrustado en un automóvil— vuelve a demostrar que muchos conductores siguen creyendo que asegurar una carga es “opcional” y no una obligación básica para no matar a alguien.
Porque aparentemente todavía hay quienes piensan que: llevar tablones colgando es normal, transportar rollos sin sujeción “no pasa nada”, llevar una escalera suelta “aguanta”, y que si un objeto sale volando en la ruta… fue “un accidente”.
No. Se llama negligencia.
Y cuando esa negligencia provoca una muerte, además del horror, llegan las consecuencias penales, civiles y económicas. Porque después del “uh, se soltó” vienen las imputaciones, las demandas millonarias y las compañías de seguro diciendo: “arréglense solos”.
Lo increíble es que muchas de estas tragedias podrían evitarse con algo revolucionario: sujetar correctamente la carga. respetar normas básicas. y dejar de manejar como si la ruta fuera un capítulo de Destino Final versión Misiones.

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