“La Máxima” rugió este sábado en Posadas y no decepcionó. El Turismo Carretera volvió a demostrar por qué sigue siendo el gran espectáculo del automovilismo argentino, con una clasificación que tuvo de todo: jóvenes que hicieron temblar a los experimentados, candidatos que mostraron los dientes y una bandera roja que terminó siendo tan protagonista como los propios pilotos.
En el primer grupo, Marcos Dianda encendió las alarmas y dejó a más de uno mirando el cronómetro con cara de preocupación. Después llegó el turno de los pesos pesados. Mariano Werner y Julián Santero hicieron lo que saben hacer: meterse bien arriba y avisar que la pelea iba en serio.

Pero cuando parecía que el “1” tenía dueño, apareció un apellido con historia. Risatti se trepó provisionalmente a la cima y parecía dispuesto a quedarse con todos los aplausos. Sin embargo, en el automovilismo las historias nunca terminan hasta que cae la bandera a cuadros… o la roja.
Las interrupciones en los grupos finales congelaron los tiempos y le abrieron la puerta a Otto Fritzler, que no dejó pasar la oportunidad. El joven piloto se quedó con la pole position en Posadas, sumó el primer punto del fin de semana y escribió una página dorada para el Turismo Carretera: por primera vez en la historia, un Mercedes-Benz largará desde la posición de privilegio en la categoría más popular del país.
Posadas fue el escenario elegido para romper otro récord. Y mientras algunos todavía buscaban unas milésimas en el cronómetro, Mercedes ya estaba preparando el brindis. Hay días en los que la historia simplemente decide cambiar de dueño.
Alejandro Duarte

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