El intendente de Puerto Rico (Misiones, no el Caribe, aclaremos), Carlos Koth, descubrió de repente que el nuevo espacio político Encuentro Misionero no lo identifica, no lo representa y, básicamente, no combina con su decorado político. Ante semejante crisis de identidad partidaria, el jefe comunal decidió que la mejor manera de resolverlo era a través de un emotivo comunicado público, ideal para dejar en claro que su corazón siempre latió del mismo lado.
En un increíble despliegue de lealtad retroactiva, Koth aprovechó para recordarles a todos —por si alguien sufría de amnesia— su intachable y larguísima trayectoria dentro del Frente Renovador, la escudería a la que se subió allá por el lejano 2010.
“Mi renuncia a Encuentro Misionero. Fui electo concejal y luego intendente por un espacio político, el Frente Renovador, al que me sumé con plena convicción en el 2010…”, filosofó el intendente, dejando en claro que sus triunfos en las urnas tienen una marca registrada muy específica.
Según explicó el propio Koth, su llegada a la política fue impulsada por el romántico deseo de desarrollar un proyecto para la ciudad que lo vio nacer, crecer y desarrollarse. Y, aparentemente, se dio cuenta de que ese maravilloso proyecto local se cocina mucho mejor bajo el calor del viejo y conocido sol renovador que en los nuevos y desconocidos pasillos de Encuentro Misionero. Un auténtico hijo pródigo de la política misionera.
ALEJANDRO DUARTE

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