16 de mayo de 2026

LA ONU Y LA OMS ALERTARON QUE LOS APAGONES EN CUBA AGRAVARON LA CRISIS SANITARIA Y PARALIZARON MILES DE OPERACIONES

 

El colapso energético y la escasez de combustible en Cuba están logrando lo impensable: llevar al ya agonizante sistema sanitario de la isla a un estado de coma inducido. En la que alguna vez fue promocionada con bombos y platillos como la “potencia médica” de la región, los hospitales ahora se ven obligados a suspender cirugías, apagar servicios esenciales y cruzar los dedos ante la falta casi total de medicamentos e insumos básicos. Así lo han advertido este viernes, con diplomática alarma, los responsables de Naciones Unidas.

Tras una excursión de tres días por la realidad cubana, representantes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmaron que curar enfermedades se ha vuelto una ruleta rusa. Sin electricidad, la atención de urgencias, los bancos de sangre, los laboratorios y hasta los sagrados programas de vacunación y salud materno-infantil dependen más de la buena suerte que de la ciencia.

“El coste humano es significativo y sigue aumentando”, advirtió desde la comodidad telemática de Nueva York el responsable de la OMS, Altaf Musani. Mientras tanto, en la isla, médicos y pacientes intentan obrar milagros a oscuras, en medio de apagones eternos y la sutil ausencia de lo más elemental.

Las cifras de la “potencia” a oscuras:

100.000 personas en el limbo: Es la lista de espera para operaciones que fueron aplazadas indefinidamente porque los quirófanos no tienen luz o suministros. Entre ellos, unos 11.000 niños esperan por un milagro quirúrgico.

5 millones de rehenes crónicos: Pacientes que dependen de tratamientos esenciales y que ahora deben aprender a sobrevivir sin ellos.

El drama oncológico: Más de 16.000 personas necesitan radioterapia y otras 12.000 continúan en quimioterapia, rezando para que las máquinas de alta tecnología no se apaguen a mitad de una sesión debido a los caprichos del tendido eléctrico.

Una crisis terminal donde el tratamiento médico parece haberse convertido en un artículo de lujo y la salud pública en un mal chiste de humor negro.

ALEJANDRO DUARTE