11 de septiembre de 2026

LA CEEL, ¿SE QUEDA SIN PRESIDENTE? LA RENUNCIA QUE SACUDIRÍA A UNA COOPERATIVA ATRAVESADA POR LA CRISIS

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Hay noticias que, cuando trascienden, no solamente generan comentarios: sacuden toda la estantería. Y en las últimas horas comenzó a circular una versión que, de confirmarse, podría profundizar todavía más la enorme crisis institucional que atraviesa la Cooperativa de Electricidad de Eldorado.

Según trascendió, Julio Núñez, actual presidente del Consejo de Administración de la CEEL, estaría analizando seriamente la posibilidad de dar un paso al costado.

Por ahora, se trata de una versión que deberá ser confirmada. Pero si finalmente se concreta, no sería un hecho menor. Sería una señal de alarma de dimensiones enormes dentro de una institución que hace tiempo viene acumulando conflictos, cuestionamientos y una pérdida de confianza que ya resulta imposible ignorar.

La presión, los cuestionamientos por la conducción, los problemas económicos y los conflictos de arrastre parecen haber convertido a la CEEL en una institución permanentemente al borde del abismo.

Y mientras tanto, los problemas siguen apareciendo.

Faltan respuestas. Faltan certezas. Faltan soluciones.

El conflicto por el pago de horas extras al personal de guardia expone una situación particularmente preocupante. Porque cuando hablamos de una cooperativa que presta servicios esenciales, no estamos hablando simplemente de números en un balance o de una discusión administrativa.

Estamos hablando de electricidad. Estamos hablando de agua. Estamos hablando de servicios que una ciudad necesita todos los días y a toda hora.

¿Y qué puede ocurrir si quienes tienen que salir a reparar una emergencia no cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo?

Un corte que podría solucionarse rápidamente puede transformarse en horas de espera. Y una falla puede convertirse en un problema que se prolongue durante uno, dos o incluso más días.

Mientras tanto, el usuario sigue pagando.

Paga todos los meses.

Paga tarifas que muchas veces considera elevadas.

Y, paradójicamente, recibe servicios que son cada vez más cuestionados.

Pero hay algo todavía más grave: la crisis de fondo es institucional.

Porque si una cooperativa no logra presentar sus balances en tiempo y forma, si no se cumplen los plazos, si no existe claridad sobre su situación económica y administrativa y si tampoco hay una fecha concreta para recuperar el proceso electoral, entonces el problema ya dejó de ser circunstancial.

Estamos frente a un problema estructural.

Y cuando una institución cooperativa pierde transparencia, pierde previsibilidad y pierde participación de sus asociados, lo que comienza a deteriorarse no es solamente su administración.

Se deteriora su legitimidad.

La CEEL fue durante décadas una institución de referencia. Una cooperativa que supo ser orgullo de Eldorado y ejemplo de lo que podía construirse cuando una comunidad se organizaba para administrar sus propios servicios.

Hoy, en cambio, esa historia parece estar quedando cada vez más lejos.

Y eso duele.

Duele porque detrás de la palabra CEEL no existe solamente una empresa. Existen miles de socios. Existen trabajadores. Existen familias. Existe una ciudad entera que depende de sus servicios.

Por eso, frente a este escenario, la pregunta ya no debería ser solamente si Julio Núñez renuncia o permanece en su cargo.

La pregunta verdaderamente importante es:

¿HASTA CUÁNDO SE VA A SEGUIR POSTERGANDO LA RECUPERACIÓN INSTITUCIONAL DE LA CEEL?

Porque una cooperativa sin elecciones, sin balances claros, sin información suficiente y con servicios esenciales atravesados por conflictos internos corre el riesgo de perder aquello que más necesita para sobrevivir:

LA CONFIANZA DE SUS PROPIOS SOCIOS.

Y esa confianza no se recupera con discursos.

Se recupera con transparencia.

Con balances.

Con elecciones.

Con participación.

Con trabajadores reconocidos y servicios que funcionen.

La CEEL todavía está de pie. Pero sería irresponsable mirar hacia otro lado y fingir que no pasa nada.

La sociedad tiene que exigir explicaciones.

Los socios tienen que recuperar protagonismo.

Y quienes conducen la institución tienen que entender que la CEEL no pertenece a un grupo de dirigentes: pertenece a sus asociados.

Si la cooperativa nació para que la comunidad tenga el control de sus servicios, entonces llegó el momento de que la comunidad vuelva a ejercer ese control.

Porque cuando una institución pierde el rumbo, no alcanza con cambiar un presidente.

HAY QUE RECUPERAR LA INSTITUCIÓN.

Y hoy, más que nunca, la CEEL necesita respuestas antes de que la crisis termine llevándose puesto lo poco que todavía queda en pie.

ALEJANDRO DUARTE