EL SILENCIO ELECTORAL DE LA CEEL: 48 HORAS PARA EXPLICAR LO QUE, EN UNA COOPERATIVA, DEBERÍA SER TRANSPARENTE
Hay preguntas que no deberían necesitar una intimación formal, un abogado, una presentación ante la Sindicatura ni, mucho menos, un plazo de 48 horas para obtener una respuesta.
Pero estamos hablando de la Cooperativa de Electricidad de Eldorado.
Y cuando se trata de la CEEL, aparentemente, hasta saber cuándo se va a votar puede convertirse en una verdadera novela institucional.
El Dr. Marcos Padilha, socio e integrante de la Lista Amarilla, volvió a poner el dedo en una cuestión que incomoda: el estado del proceso electoral de la Cooperativa y las razones por las cuales, después de aquella convocatoria realizada el 6 de febrero de 2026, los asociados todavía siguen esperando certezas.
La convocatoria había fijado el 15 de marzo de 2026 como fecha para las elecciones distritales. Pero los comicios no se realizaron porque quedó una sola lista oficializada y se procedió a proclamar a los delegados.
Hasta ahí, podrá discutirse el procedimiento.
Lo que resulta bastante más difícil de explicar es qué ocurrió después.
Porque si la elección terminó en proclamación, entonces corresponde explicar qué etapa institucional siguió, qué documentación existe, qué resoluciones se tomaron, cuándo corresponde la Asamblea y, fundamentalmente, qué impide hoy volver a convocar a los asociados a las urnas si legalmente corresponde hacerlo.
Y ahí aparece la pregunta del millón:
¿CUÁL ES LA NORMA QUE IMPIDE CONVOCAR?
No alcanza con decir “el balance”.
No alcanza con decir “estamos trabajando”.
No alcanza con mirar el calendario esperando que el tiempo haga desaparecer el problema.
Y mucho menos alcanza con pretender que los socios se acostumbren a preguntar y preguntar hasta que alguien considere oportuno responder.
Porque una cooperativa no es un club privado de unos pocos dirigentes. Es una institución cuyos órganos de gobierno y control deben funcionar con reglas claras y con participación de sus asociados.
EL MISTERIO DEL BALANCE
Otro capítulo de esta historia es el balance.
Porque en la CEEL pareciera que el balance tiene propiedades extraordinarias: aparece como una cuestión capaz de explicar demoras, suspender definiciones y dejar en pausa buena parte de la vida institucional.
Pero hay una cuestión elemental:
si existe un impedimento legal, hay que decir cuál es.
Así de sencillo.
La intimación reclama precisamente eso: información sobre la documentación contable, el balance, la Asamblea y las actuaciones vinculadas al proceso electoral.
No se está pidiendo la fórmula secreta de una bebida gaseosa.
Se está solicitando documentación institucional y explicaciones sobre el funcionamiento de una cooperativa.
Y si existe una norma que impide avanzar, entonces que aparezca la norma.
Que se cite.
Que se explique.
Que se documente.
Porque cuando las respuestas son claras, normalmente no hace falta demasiado tiempo para encontrarlas.
48 HORAS PARA RESPONDER
Ahora la Sindicatura tiene un plazo de 48 horas para brindar respuestas concretas.
Cuarenta y ocho horas.
Curioso, ¿no?
Para algunas cuestiones institucionales parece que el tiempo puede estirarse indefinidamente, pero cuando llega una intimación formal, de repente aparece un reloj bastante más preciso.
Además, la presentación fue puesta en conocimiento del Ministerio de Acción Cooperativa de Misiones.
Es decir, el asunto ya no queda solamente dentro de las paredes de la CEEL.
Ahora también está bajo la mirada de la autoridad de aplicación.
Y eso debería ser saludable.
Porque cuando una institución funciona con transparencia, la fiscalización no debería ser vista como una amenaza, sino como una garantía.
¿ELECCIONES? SÍ. ¿CUÁNDO? BUENO…
La gran discusión, en definitiva, no es solamente electoral.
Es institucional.
Porque los socios tienen derecho a saber qué está pasando.
Tienen derecho a conocer el estado de la documentación.
Tienen derecho a saber cuándo se realizará la Asamblea.
Tienen derecho a conocer qué pasó con las listas, qué observaciones existieron, si hubo impugnaciones y cuáles fueron las razones concretas por las que no se realizaron los comicios previstos para el 15 de marzo.
Y también tienen derecho a saber algo todavía más sencillo:
¿CUÁNDO VAN A PODER PARTICIPAR NUEVAMENTE?
Porque una cooperativa que habla de participación pero obliga a sus socios a presentar intimaciones para obtener información corre el riesgo de convertir la participación en una especie de deporte extremo.
Primero hay que preguntar.
Después insistir.
Después presentar una nota.
Después llamar a un abogado.
Y finalmente esperar que alguien responda.
Todo muy participativo.
LA TRANSPARENCIA NO DEBERÍA NECESITAR ABOGADO
La CEEL enfrenta nuevamente una discusión que va mucho más allá de una elección.
Está en juego la credibilidad de sus órganos de conducción y control.
Porque la transparencia no consiste solamente en mostrar números cuando conviene.
La transparencia también significa explicar las demoras, exhibir la documentación, fundamentar las decisiones y permitir que los asociados conozcan qué sucede puertas adentro.
Y hay una ironía que no puede pasar desapercibida:
los socios no deberían tener que intimar a su propia cooperativa para saber qué está pasando con la propia cooperativa.
Si todo está en orden, mucho mejor.
Que se explique.
Que se documente.
Que se informe.
Y que se avance.
Pero si existe un impedimento legal, también debe conocerse.
Porque en democracia institucional las normas no deberían aparecer solamente cuando sirven para justificar una demora.
LA CEEL NO NECESITA MÁS SILENCIO: NECESITA RESPUESTAS
La presentación del sector encabezado por Padilha vuelve a colocar una pregunta sobre la mesa.
Una pregunta sencilla, pero incómoda:
¿POR QUÉ NO SE CONVOCA A ELECCIONES Y CUÁL ES EL FUNDAMENTO LEGAL QUE LO IMPIDE?
La respuesta debería ser igual de sencilla.
Sin vueltas.
Sin discursos.
Sin interpretaciones creativas.
Sin esconderse detrás del balance.
Porque la CEEL pertenece a sus asociados.
Y sus asociados no deberían enterarse de la vida institucional de la Cooperativa a cuentagotas, como si estuvieran esperando el próximo capítulo de una serie.
La pelota ahora está en la cancha de la Sindicatura.
Hay 48 horas.
Hay preguntas concretas.
Hay documentación solicitada.
Y también hay una expectativa legítima de los socios.
Que alguien explique.
Porque en una cooperativa, votar no debería ser un privilegio ocasional ni una incógnita administrativa.
Debería ser parte normal de la vida institucional.
Y la transparencia, definitivamente, no debería necesitar una intimación para empezar a funcionar.
ALEJANDRO DUARTE
en El Mañanero.

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