Ah, pero qué nivel de “casualidad genética”, ¿no? Justo cuando parecía que la historia de Agostina Páez empezaba a entrar en modo “borrón y cuenta nueva”, aparece un video misteriosamente oportuno donde su padre estaría haciendo exactamente el mismo gesto que la metió en un escándalo internacional. Pero tranquilos: según él, es “trucho”. Porque en la era de los deepfakes, claramente el principal objetivo de la tecnología es arruinarle la reputación a un señor en un bar de Santiago del Estero.
Mientras tanto, Agostina —recién llegada de Brasil después de pagar una fianza bastante poco simbólica— se despega del asunto con elegancia quirúrgica: “yo me hago cargo de lo mío, lo de papá no es problema mío”. Una especie de independencia judicial… pero versión familiar.
Eso sí, el video es “lamentable”, dice ella. Y en eso, al menos, hay consenso general. Lo que todavía no queda claro es si lo lamentable es el contenido, el timing… o la mala suerte de que siempre haya una cámara cerca cuando alguien decide expresarse con gestos del siglo pasado.
En paralelo, la Justicia brasileña sigue su curso y definirá si lo suyo fue un simple “error cultural” o algo bastante más serio, con una pena que puede llegar a los 15 años. Pero bueno, nada como un escándalo fresco para acompañar la espera y mantener el tema en tendencia.
En resumen: entre videos “trucados”, responsabilidades selectivas y procesos de “reconstrucción”, la familia Páez parece estar protagonizando una masterclass de manejo de crisis… lástima que el guion no deja de agregar escenas nuevas.
Alejandro Duarte

Más noticias
TRAGEDIA TEXTIL: LA AGONÍA DE UNA INDUSTRIA QUE PIERDE SUS TRAPOS Y SUS TRABAJADORES
EL MUNDO DE LA COMUNICACIÓN ARGENTINA DE LUTO
EL DÍA DEL PADRE MOVIÓ MÁS LAS PROMOCIONES QUE LAS VENTAS: CUARTO AÑO SEGUIDO DE FESTEJO EN ROJO