15 de julio de 2026

EL POTRERO NO SE MANCHA

 

La cátedra de hoy tiene una sola enseñanza:

Cómo ser multimillonario y seguir jugando como si todavía estuvieras en el potrero.

La Selección Argentina lo demuestra cada vez que sale a la cancha.

Porque cuando el potrero se pone la celeste y blanca, cuando a los mejores botines los guía un corazón de barrio, cuando los millones no alcanzan para borrar las huellas de los pies descalzos, de las rodillas raspadas, de la tierra dura y de la canchita de la esquina…

entonces suceden cosas extraordinarias.

Durante muchos años nos hicieron creer que el éxito alejaba de las raíces, que los millones borraban la memoria y que el lujo reemplazaba a la esencia.

Pero esta Selección vino a demostrar exactamente lo contrario.

Hoy tienen los autos más caros, los mejores botines, las pelotas más modernas y juegan sobre el césped más perfecto.

Sin embargo, cada pase, cada gambeta, cada pelota dividida, sigue teniendo olor a barrio.

Porque el potrero no desapareció.

El potrero viaja con ellos.

Vive en cada sacrificio, en cada abrazo, en cada esfuerzo, en cada camiseta transpirada.

Por eso Argentina llegó a otra final.

Porque nunca fue solamente fútbol.

Fue pasión.

Fue historia.

Fue identidad.

Fue memoria.

Fue la certeza de que las raíces nunca dejaron de estar ahí.

Y para quienes todavía dudan, para quienes siguen sin comprender la esencia de este equipo, solo queda repetir una verdad que atraviesa generaciones:

EL POTRERO NO SE MANCHA.

Alejandro Duarte