20 de mayo de 2026

EL DÍA QUE MISIONES DESCUBRIÓ QUE MENOS ES MÁS , O CÓMO SOBREVIVIR AL CUARTO OSCURO SIN UN MAPA

 

Parece un milagro de la ciencia política moderna, pero finalmente ocurrió: la Cámara de Representantes de Misiones recibió un proyecto de reforma electoral, bendecido con la firma de Carlos Rovira, que promete alterar las tres dimensiones sagradas del voto misionero. Sí, nos referimos a cómo se vota, cuándo se vota y a cuántos parientes/vecinos puede meter cada partido en una lista.

Las benditas modificaciones apuntan directo al corazón de la Ley de Lemas (Ley XI N° 3) y a la Ley Electoral provincial (Ley XI N° 6). Mientras el proyecto toma estado parlamentario y se va a dormir una siesta de análisis en comisión —compartiendo almohada con el proyecto de “ficha limpia”—, vale la pena desmenuzar este ataque de minimalismo político.

Adiós al “mar de papel”: El fin de las 34 boletas por mesa

Cualquiera que haya osado votar en una elección municipal en Misiones conoce el trauma: entrar al cuarto oscuro y toparse con una mesa que parece el depósito de una papelera. Que el Frente Renovador te clavara diez listas en Posadas y la oposición le compitiera con otras ocho por bando era lo normal. ¿El resultado? El elector promedio frente a 34 papeletas distintas, intentando descifrar la diferencia entre el sublema “Esperanza Renovadora” y “Renovación de la Esperanza”.

Para terminar con esta fiesta del cotillón electoral, el proyecto propone dos analgésicos:

Un techo al delivery de candidatos: Se propone un límite de cuatro sublemas por lema en cada municipio. Una locura si recordamos que la ley vigente no tiene techo y que en las últimas elecciones municipales tuvimos la módica suma de 627 sublemas compitiendo entre los tres partidos principales (y ni hablemos del récord de 2007, con más de 2.500 listas). Eso sí, en los pasillos de la Legislatura ya están avisando que el tamaño sí importa: los municipios grandes podrían tener el beneficio de meter más candidatos que las comunas chicas.

La Boleta Única por Agrupación (o cómo meter todo en un monoambiente): En lugar de empapelar el aula, habrá una sola boleta por lema de 30×25 centímetros. La parte de arriba será para los candidatos provinciales y la de abajo se dividirá en hasta cuatro columnas para los sublemas municipales. Hacés una cruz en el casillero de tu sublema local favorito y, por arte de magia, ese mismo voto le suma al candidato provincial del lema. Si el partido lleva dos sublemas, habrá dos columnas; nada de dejar espacios en blanco para dibujar.

El detalle estético: Las boletas ahora serán a color y tendrán las caras de los candidatos. Para lograr este avance tecnológico del siglo XXI, tendrán que derogar el artículo 78 de la Ley Electoral, que hasta hoy prohibía expresamente poner fotos en las boletas. Se acabó el misterio de votar a ciegas.

El calendario electoral: Votar en verano o morir en el intento

El artículo 61 de la ley vigente era un canto a la libertad del Gobernador de turno: le permitía convocar a elecciones cuando le diera la gana, manejando los tiempos políticos como quien organiza un asado de fin de semana.

Ahora, el proyecto quiere acotar esa “discrecionalidad” obligando a que los comicios provinciales y municipales se realicen entre el 31 de enero y el 31 de mayo. Sí, leyó bien: Misiones podría mandarte a votar un 15 de febrero con 42 grados a la sombra. El objetivo real de este apuro no es disfrutar del calor, sino blindar por ley la costumbre de votar antes que la Nación, manteniéndose bien lejos de las PASO de agosto y las generales de octubre.

Obviamente, dejaron una “válvula de escape”: si por algún alineamiento planetario la elección provincial coincide con la nacional, se votará de manera concurrente con doble urna.

Municipios: Cooperen por las buenas (o por obligación)

Con respecto a los plazos de convocatoria (los famosos 90 días de anticipación), el proyecto no mueve un pelo. Sin embargo, introduce un cambio sutil en el artículo 62: la adhesión de los municipios pasa de ser “optativa” a “obligatoria”. Se terminó la rebeldía de los intendentes; ahora todos marchan al compás del calendario que dicte el Ejecutivo provincial.

Por último, el texto mantiene la opción de meter consultas populares, plebiscitos y referéndums el mismo día de la elección, porque ya que te hicieron ir a votar con el calor de marzo, mejor aprovechar el viaje.

ALEJANDRO DUARTE