El mundo de la música recibió este martes 25 de agosto una noticia que duele y deja un silencio difícil de llenar: Dolly Parton murió a los 80 años. La confirmación de su fallecimiento fue comunicada por su familia a través de las redes sociales, poniendo punto final a la vida de una artista que durante décadas convirtió sus canciones en parte de la memoria colectiva.
La muerte de Parton llega apenas unos días después de que la propia cantante revelara que atravesaba un momento complicado de salud. En una entrevista publicada por People el pasado 21 de agosto, había reconocido que estaba enfrentando problemas médicos a los que no había prestado suficiente atención mientras cuidaba a su esposo, Carl Dean, quien murió en marzo de 2025.
“Estoy lidiando con algunos problemas de salud a los que no presté atención cuando cuidaba a Carl”, había expresado la artista.
Aquellas palabras, pronunciadas apenas días antes de su muerte, hoy adquieren una dimensión profundamente dolorosa. Dolly había admitido estar atravesando “momentos difíciles”, pero también había dejado claro que no estaba dispuesta a abandonar aquello que había marcado toda su existencia: la música.

“¡Sigo trabajando!”, había afirmado.
Pero el destino tenía preparada otra página para una mujer cuya historia comenzó muy lejos de los grandes escenarios.
Dolly Parton nació en 1946 en Pittman Center, Tennessee, en una familia humilde de 12 hermanos. Creció entre carencias económicas, pero también rodeada de música. A los seis años comenzó a tocar la guitarra y cantar en la iglesia de su abuelo. Un año después ya escribía sus propias canciones.
Desde entonces, su vida se transformó en una historia de esfuerzo, talento y perseverancia.
En 1967 comenzó oficialmente su carrera discográfica con Hello, I’m Dolly. Décadas después, aquella niña que había aprendido a cantar en una iglesia se convertiría en una de las artistas más reconocidas e influyentes de la música popular.
“I Will Always Love You”, “9 to 5” y “Jolene” quedaron grabadas para siempre en la historia de la música y atravesaron generaciones, fronteras y estilos.
Con más de 160 millones de álbumes vendidos en todo el mundo, Parton se convirtió en la artista femenina de country más vendida de la historia. Su legado también se refleja en sus 55 nominaciones a los premios Grammy, una cifra que la ubicó entre las mujeres más reconocidas en la historia de estos galardones.
En sus últimos meses, la salud comenzó a obligarla a bajar el ritmo. Canceló su residencia en Las Vegas y redujo sus apariciones públicas. Incluso debió ausentarse de la inauguración de una nueva atracción de Dollywood, su parque temático en Tennessee.
En aquella oportunidad explicó que sufría episodios de mareos y deshidratación y que sus médicos le habían recomendado no viajar.
Hoy, esas últimas apariciones públicas adquieren un valor diferente.
Porque cuando una leyenda se despide, no desaparecen solamente sus canciones. También se va una parte de una época, una voz que acompañó historias de amor, desamor, esfuerzo, nostalgia y esperanza.
Dolly Parton fue mucho más que una cantante. Fue compositora, intérprete, empresaria y una figura cultural que logró algo reservado para muy pocos: convertir su propia historia de vida en una obra que pertenece a varias generaciones.
Este 25 de agosto, la música pierde una de sus voces más reconocibles.
Y mientras sus canciones continúen sonando, Dolly Parton seguirá estando allí, entre una guitarra, una melodía y esos recuerdos que el tiempo puede intentar borrar, pero que la música se niega a dejar morir.
DOLLY PARTON SE FUE, PERO SU VOZ QUEDARÁ CANTANDO PARA SIEMPRE.
ALEJANDRO DUARTE

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