11 de septiembre de 2026

MÁS DE 100 FAMILIAS DE ELDORADO GOLPEADAS POR EL TEMPORAL: TECHOS DESTROZADOS, GRANIZO

 

La noche que parecía una tormenta más terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para más de un centenar de familias de Eldorado. El granizo cayó con una violencia que dejó su marca en distintos barrios de la ciudad: techos perforados, viviendas expuestas, pertenencias que debieron ser resguardadas como se pudo y familias enteras intentando protegerse mientras afuera el temporal golpeaba sin piedad.

La magnitud de los daños comenzó a conocerse durante la madrugada. Los equipos municipales trabajaron hasta las 2 de la mañana y, cuando llegó el día, el número de familias afectadas ya había superado las 100. Y el dato todavía puede crecer.

Elena 1 y Elena 2 aparecen entre los sectores más castigados, aunque también se registraron daños en Antiguo Centro, El Porvenir, el kilómetro 5 y distintos puntos de la zona oeste.

Pero detrás de cada número hay una historia. Hay una familia que durante la noche tuvo que correr muebles, cubrir pertenencias, buscar refugio dentro de su propia casa o simplemente mirar cómo el agua ingresaba por un techo que hasta horas antes parecía seguro.

El granizo hizo estragos, especialmente en aquellas viviendas cuyos techos son de chapa de cartón, lona u otros materiales precarios. Para quienes viven en esas condiciones, una tormenta no es solamente un fenómeno climático: puede convertirse en cuestión de minutos en la pérdida de la seguridad de un hogar.

UNA FAMILIA TUVO QUE DEJAR SU CASA. Hasta el momento de la entrevista, una familia había tenido que abandonar su vivienda porque el techo quedó completamente destruido. La prioridad ahora es reparar la emergencia y permitir que pueda regresar.

Porque cuando se pierde el techo, no se pierde solamente una estructura. Se pierde protección, tranquilidad y, muchas veces, la posibilidad de sentirse seguro dentro del propio hogar.

Desde Acción Social buscan evitar que más familias tengan que atravesar esa situación. La estrategia es clara: resolver primero la urgencia, cubrir los techos con lonas, chapas de cartón o los materiales disponibles y, cuando las condiciones climáticas lo permitan, avanzar hacia soluciones más definitivas.

UNA CIUDAD MOVILIZADA FRENTE A LA EMERGENCIA. Cinco móviles y entre 30 y 40 personas fueron desplegados para recorrer los barrios, relevar daños y asistir a los damnificados. Funcionarios y trabajadores municipales se encuentran en territorio intentando responder a una demanda que creció rápidamente.

Incluso el intendente se sumó personalmente a las tareas, recorriendo distintos sectores y colaborando con la distribución de materiales para asistir a vecinos, entre ellos adultos mayores.

Pero la emergencia también puso de manifiesto algo que muchas veces aparece en los momentos más difíciles: la solidaridad.

Presidentes de barrio, vecinos y comerciantes se organizaron para acercar materiales, trasladar elementos y señalar dónde estaban las familias que necesitaban ayuda. Incluso surgieron ofrecimientos de madera para utilizar como clavadores en la reparación de los techos.

EL TEMPORAL PASÓ, PERO EL PROBLEMA QUEDÓ. Y quizás esa sea la imagen más dura que deja esta jornada.

La tormenta termina. El granizo deja de caer. El viento se calma. Pero para más de 100 familias, la emergencia continúa.

Porque ahora comienza otra batalla: recuperar lo perdido, reparar los techos, secar las viviendas, proteger las pertenencias y volver a dormir bajo un techo que no amenace con venirse abajo ante la próxima tormenta.

Además, el relevamiento continuará durante todo el día. Muchas familias no piden ayuda inmediatamente. Primero intentan salvar lo que pueden, proteger a sus hijos, acomodar sus pertenencias y esperar que pase el temporal.

Por eso el número de damnificados podría seguir aumentando.

Eldorado enfrenta ahora las consecuencias de una noche de miedo y destrucción. Una noche en la que el cielo descargó su furia sobre una ciudad que, una vez más, deberá demostrar su capacidad de levantarse.

Porque detrás de cada techo roto hay una familia. Detrás de cada familia hay una historia. Y detrás de cada historia hay un hogar que necesita volver a sentirse seguro.

ALEJANDRO DUARTE