Buenos Aires, 03 de febrero de 2015.- El tesoro de los inocentes. Indio en la Biblioteca es una exposición que ofrece una aproximación a uno de los hechos artísticos más relevantes y populares de la cultura argentina contemporánea: la obra de Carlos “Indio” Solari. Recorrer el proceso creativo de sus composiciones y conocer algunas de las piezas que constituyen la genealogía de sus influencias artísticas e intelectuales, son algunos de los propósitos que guían esta muestra. Exhibir sus manuscritos, ensayos, dibujos, pinturas, publicaciones, objetos personales y visitar su universo de lecturas y canciones escogidas, es una invitación a explorar nuevas interpretaciones sobre esta enigmática obra, y es una forma, también, de celebrar una manifestación del arte que ha logrado conmover la sensibilidad de multitudes argentinas. La muestra se podrá visitar desde el sábado 7 de febrero a las 12 hs, en la Biblioteca Nacional.
Hay despedidas que pertenecen a una familia, a un grupo de amigos o a un círculo íntimo. Y hay otras que trascienden cualquier frontera personal para convertirse en un acontecimiento colectivo, en un duelo compartido por generaciones enteras. La partida del Indio Solari parece inscribirse en esa última categoría.
Mañana, desde las 11 de la mañana, el Polideportivo Municipal José María Gatica de Villa Domínico abrirá sus puertas para recibir a miles de seguidores que llegarán desde distintos rincones del país para darle el último adiós a una de las voces más profundas, enigmáticas y trascendentes del rock argentino.
Será, para muchos, la última misa ricotera.
Las calles de Avellaneda volverán a poblarse de banderas gastadas por el tiempo, remeras que guardan historias de viajes interminables y rostros atravesados por la emoción. Allí convergerán quienes encontraron en sus canciones una forma de resistencia, un refugio frente a la intemperie o simplemente una banda sonora para acompañar la vida.
La elección del predio no fue casual. Ubicado sobre la avenida Mitre, a pocas cuadras de la estación Domínico del Tren Roca, el espacio ofrece las condiciones necesarias para albergar una convocatoria que se presume multitudinaria. Sus amplios accesos, los espacios abiertos y los pulmones verdes que rodean el complejo permitirán contener una marea humana que seguramente buscará rendir homenaje en paz y con respeto.
Pero más allá de la logística, el lugar parece destinado a convertirse por unas horas en un santuario popular. Un punto de encuentro donde las lágrimas, los recuerdos y las canciones volverán a unir a quienes durante décadas siguieron el camino marcado por el universo ricotero.
Porque el Indio fue mucho más que un músico. Fue una voz que atravesó épocas, una pluma capaz de retratar las sombras y contradicciones de la Argentina, y una presencia que, aun desde el silencio y la distancia, nunca dejó de acompañar a su pueblo.
Mañana, cuando las puertas se abran y comiencen a llegar los primeros fanáticos, no habrá escenario ni luces. Solo quedará el eco de aquellas canciones que marcaron generaciones enteras y el sentimiento inevitable de que una parte de la historia cultural argentina también estará siendo despedida.
Y mientras miles de almas entonen en voz baja los versos que los acompañaron durante toda una vida, el país entero comprenderá que algunas leyendas no mueren: simplemente se vuelven eternas.
ALEJANDRO DUARTE

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