16 de mayo de 2026

LO ANTICIPÓ ENRIQUE BONGERS EN “EL MAÑANERO”, AHORA EL PUERTO DE ELDORADO SUENA A NIVEL NACIONAL

 

El Puerto de Eldorado pasó de ser ese proyecto que muchos miraban de reojo a convertirse, de golpe, en ejemplo nacional del Gobierno libertario. Lo que durante años sonó a “algún día servirá”, ahora apareció en boca del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien básicamente descubrió al aire algo que en Misiones vienen diciendo hace décadas: mover madera en 300 camiones durante mil kilómetros quizás no era el plan logístico más brillante del planeta.

Durante una entrevista con Radio Mitre, el funcionario explicó que el Gobierno impulsa una reforma de la Ley de Cabotaje para liberar la navegación fluvial y abaratar costos. Según contó, hoy las leyes hacen que navegar ríos argentinos sea casi una actividad de lujo, como si el Paraná fuera una pista exclusiva para millonarios náuticos.

En medio de esa explicación apareció Eldorado. Sí, Eldorado. Esa ciudad del norte misionero que muchas veces parece existir solo cuando hay elecciones o promesas de infraestructura. “Un productor forestal de Eldorado necesita 300 camiones para llenar un barco y mandarlos hasta Zárate”, dijo Sturzenegger, describiendo una escena digna de una maratón eterna de gasoil, peajes y paciencia.

Ahí llegó la revelación revolucionaria: usar el puerto local. “Hacen 10 kilómetros hasta el puerto de Eldorado, cargan todo en un barco y ya están allá en China”, afirmó el ministro, como si hubiera descubierto un atajo secreto desbloqueado después de años jugando al SimCity argentino.

Según los cálculos oficiales, la reforma podría bajar hasta un 15 o 16 por ciento los costos logísticos de la industria forestal del NEA. Traducido: menos camiones reventando rutas, menos combustible y más competitividad para un sector que hace rato viene remando —literalmente— contra corriente.

La frase no pasó desapercibida porque semanas atrás el tema ya había sido anticipado por Enrique Bonger en “El Mañanero”, donde se habló justamente del potencial estratégico del Puerto de Eldorado. Ahora, con Sturzenegger poniéndolo como ejemplo nacional, el puerto dejó de sonar a promesa de folleto y empezó a colarse en la conversación grande.

Falta ver, claro, si esta vez las reformas llegan al agua o quedan encalladas en la burocracia de siempre. Porque en Argentina anunciar que un puerto puede funcionar ya casi parece ciencia ficción.

ALEJANDRO DUARTE