En horas de esta mañana, el estudio de EldoStream se llenó de algo poco habitual en estos tiempos: entusiasmo genuino. Sí, increíble pero cierto. Allí llegaron alumnos de cuarto año del Instituto Puerto Bemberg, quienes no estaban presentando ni una excusa por una tarea atrasada ni un trabajo copiado de internet, sino un bastón inteligente.
El dispositivo, pensado para personas con ceguera o baja visión, cuenta con un sensor capaz de detectar obstáculos a corta distancia. Es decir, algo tan básico como útil… pero que a muchos adultos jamás se les ocurrió desarrollar mientras debatían problemas mucho más “importantes”.
“Este es un prototipo, pero ya se viene el bastón 2.0”, explicaron los estudiantes, como si estuvieran lanzando el próximo modelo de una empresa tecnológica y no un proyecto escolar hecho a pulmón. Durante la visita, quienes usamos bastón blanco pudimos probarlo y aportar sugerencias, algo que los chicos tomaron con más seriedad que varios funcionarios cuando escuchan a la ciudadanía.
Según contaron, la idea surgió porque —atención— “se nos ocurrió trabajar en la inclusión”. Así, simple. Sin comités eternos, sin discursos grandilocuentes. Se les ocurrió… y lo hicieron. Los docentes, por su parte, tampoco pusieron trabas ni burocracia innecesaria: acompañaron y listo.
Con mano de obra 100% escolar, desarrollaron el primer prototipo y ya piensan en mejoras, incluso en una posible producción para donar bastones a quienes lo necesiten. Un concepto bastante revolucionario: crear algo útil… para otros.
En tiempos donde mirar para el costado parece deporte olímpico, estos alumnos decidieron hacer algo distinto: mirar al otro. Y no solo eso, actuar en consecuencia.
Una rareza, sí. Pero también, por suerte, una señal de que no todo está perdido.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
CUANDO LA LUZ SE ATRASA, LA MORA SE ILUMINA SOLA
RADIOGRAFÍA DEL CONSUMO ALIMENTARIO: UN ANÁLISIS SOBRE LOS HÁBITOS ACTUALES
PIPO DURÁN VA POR OTRO ROUND: EL SUEÑO DE LA REELECCIÓN EN ELDORADO