15 de abril de 2026

ESTUDIANTES DE ELDORADO CREARON UN BASTÓN “INTELIGENTE” PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL (PORQUE CLARAMENTE EL SISTEMA NO LO ES)

ESTUDIANTES DE ELDORADO CREARON UN BASTÓN “INTELIGENTE” PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL (PORQUE CLARAMENTE EL SISTEMA NO LO E)

Mediante el programa “Inclusión Inteligente” —un nombre bastante optimista para la realidad que vivimos—, impulsado por el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones, la Escuela Taller para No Videntes Santos Mártires de Posadas recibió equipamiento tecnológico. Sí, tecnología en pleno siglo XXI… algo que todavía parece novedad en algunos ámbitos.

La institución fue “beneficiada” con notebooks, impresoras 3D, tablets, auriculares y teclados adaptados. Un combo que suena moderno, aunque en muchos casos sigue siendo más una excepción que una regla. Como si eso fuera poco, también llegó un bastón inteligente, desarrollado no por grandes empresas multimillonarias, sino por estudiantes secundarios de Eldorado. Cosas que pasan cuando hay ganas de hacer lo que otros deberían haber hecho hace años.

El proyecto nació en el Instituto Educativo Puerto Bemberg, bajo la guía del docente Aldo Benítez, quien junto a sus alumnos decidió que la inclusión no debía quedarse en discursos bonitos. Así, chicos de cuarto y quinto año se pusieron a trabajar y lograron armar un dispositivo con una placa Arduino (el “cerebro”, porque alguien tiene que pensar), una batería de nueve volts, un sensor de ultrasonido y un buzzer que emite sonidos.

¿La función? Bastante revolucionaria para algunos: detectar obstáculos y avisarle al usuario. Algo similar a lo que cualquier auto moderno hace al estacionar, pero trasladado a una herramienta básica para la movilidad de personas con discapacidad visual. Es decir, tecnología simple, útil… y sorprendentemente ausente en muchas políticas públicas.

A medida que el obstáculo se acerca, el sonido cambia hasta hacerse continuo. Una lógica clara, directa y funcional. Nada demasiado complejo, salvo para quienes todavía creen que la inclusión es opcional.

Pero lo más llamativo no es solo el funcionamiento, sino el costo: alrededor de 16 mil pesos. Sí, 16 mil. Menos de lo que cuesta muchas veces una cena para dos. Para lograrlo, los estudiantes usaron materiales accesibles como un caño de PVC y hasta pensaron en versiones más económicas, como una Arduino mini. Innovación con presupuesto real, no de laboratorio ideal.

Mientras tanto, el equipo ya planea mejoras: incorporar auriculares y sensores de vibración. Porque claro, cuando hay compromiso, siempre se puede ir más allá. Algo que, otra vez, contrasta con la lentitud de otros sectores.

El bastón está pensado para personas con baja visión o ceguera, aunque en realidad deja en evidencia algo más amplio: cuando la inclusión depende de estudiantes, queda bastante claro quiénes están viendo el problema… y quiénes no.

La iniciativa demuestra el potencial de la educación técnica en Misiones, donde, a falta de soluciones estructurales, aparecen respuestas concretas. Porque a veces, para cambiar la realidad, no hace falta tanta tecnología… sino un poco más de decisión.

 

Alejandro Duarte