27 de junio de 2026

27 DE JUNIO: EL SILENCIO Y LA OSCURIDAD TAMBIÉN TIENEN VOZ

 

Hay realidades que el mundo no siempre alcanza a ver. Existen personas para quienes el sonido no llega y la luz no alcanza, pero cuya capacidad de sentir, aprender, amar y soñar permanece intacta. Cada 27 de junio, el mundo conmemora el Día Internacional de la Sordoceguera, una fecha destinada a visibilizar a quienes enfrentan una condición única, que exige comprensión, inclusión y apoyos específicos.

La sordoceguera no es simplemente la combinación de dos discapacidades. Es una condición con desafíos propios, donde la comunicación, la movilidad y el acceso a la información requieren herramientas, acompañamiento y, sobre todo, una sociedad dispuesta a derribar barreras.

 

La elección de esta fecha no es casual. Se recuerda el nacimiento de Helen Keller, quien llegó al mundo en 1880 y se convirtió en la primera persona sordociega en obtener un título universitario. Escritora, conferencista y defensora incansable de los derechos de las personas con discapacidad, dejó un legado que aún ilumina generaciones. Su célebre frase sigue resonando con fuerza: “La vida es una aventura arriesgada o es absolutamente nada.”

Quienes viven con sordoceguera desarrollan formas extraordinarias de comunicarse con el entorno. El lenguaje de señas táctil, el sistema dactilológico en la mano, el braille y otros métodos especializados demuestran que la comunicación siempre encuentra un camino cuando existen oportunidades y voluntad de incluir.

Este día no solo invita a reflexionar. También convoca a escuchar con el corazón, a mirar más allá de los ojos y a comprender que la verdadera inclusión comienza cuando dejamos de enfocarnos en las limitaciones para valorar las capacidades.

Porque hay voces que no necesitan sonido para ser escuchadas, miradas que no necesitan luz para transmitir esperanza y abrazos que hablan un idioma universal. En este 27 de junio, el mayor homenaje es construir un mundo donde nadie quede aislado por la indiferencia.

La inclusión no es un gesto de solidaridad: es un acto de justicia. Y mientras exista una sola barrera por derribar, la tarea de toda la sociedad seguirá siendo tender puentes hacia un futuro donde el silencio jamás signifique olvido.

ALEJANDRO DUARTE