Hay derrotas que se olvidan con el paso del tiempo, pero existen tragedias que dejan una marca imborrable. El fútbol asiático atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte del joven futbolista Safwan Awae, de 24 años, quien perdió la vida luego de ser alcanzado por un rayo durante un partido de la Copa Golok, disputado en Tailandia.
El dramático episodio ocurrió en el Estadio Santiphap, en el distrito de Su-ngai Kolok, provincia de Narathiwat. Mientras el encuentro se desarrollaba con normalidad, una intensa tormenta eléctrica cubrió el cielo y, en cuestión de segundos, un rayo impactó sobre el campo de juego. La escena fue desgarradora: jugadores desplomados, gritos de desesperación y un silencio cargado de angustia que reemplazó al entusiasmo propio del deporte.
Más de nueve personas resultaron heridas y fueron trasladadas de urgencia al Hospital Sungai Kolok. Sin embargo, Safwan Awae fue quien sufrió las consecuencias más graves. A pesar del esfuerzo del personal médico por salvarle la vida, el joven futbolista falleció horas después.
La tragedia vuelve a recordar que, frente a la fuerza de la naturaleza, el deporte también puede quedar indefenso. Un partido que debía ser una celebración terminó convertido en una jornada de luto, dejando a una familia destrozada, a sus compañeros sin consuelo y a toda una comunidad futbolística golpeada por una pérdida imposible de comprender.
Hoy el resultado pasa a un segundo plano. El fútbol despide a un joven que soñaba con crecer dentro de una cancha, pero cuyo destino quedó marcado por un hecho tan inesperado como devastador. En Tailandia ya no se habla de goles ni de campeones: se habla de dolor, de despedidas y de una vida que se apagó demasiado pronto.
ALEJANDRO DUARTE

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