Qué sorpresa, de verdad. El remisero de 46 años, ese tierno ciudadano detenido por el brutal crimen de Dulce Beatriz Candia (una adolescente de apenas 17 años tirada sin vida en Eldorado), de golpe perdió el habla. Este miércoles, al verse frente al Juzgado de Instrucción Uno de la ciudad, descubrió los superpoderes de la abstención y decidió que no tenía absolutamente nada que declarar.Por supuesto, la Justicia —que a veces nota detalles obvios— lo imputó formalmente bajo la figura de femicidio. Todo un logro en su currículum, considerando las “sutiles” características del hecho. Ahora quedó tras las rejas, guardando silencio, como si callarse fuera a borrar el horror que dejó atrás, sin embargo a pesar del silencio quedó oficialmente imputado por el femicidio de la adolescente.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
EL VALOR DE LOS ESPACIOS COMUNITARIOS: LA FERIA SOCIAL EN MOVIMIENTO COMO MOTOR LOCAL
“NI UNA MENOS”, UN DÍA DE LUCHA Y DOLOR POR QUIENES YA NO ESTÁN
MILAGRO EN EL CAMPOSANTO: LA DELGADA LÍNEA ENTRE LA DESESPERACIÓN Y LA SALVACIÓN EN ELDORADO