En tiempos donde la información circula a gran velocidad y abundan los mitos sobre la crianza, resulta fundamental volver a escuchar la voz de quienes han dedicado su vida al cuidado de la infancia. Esa fue la invitación que dejó la pediatra Miriam Da Silva, quien este viernes pasó por los micrófonos de El Mañanero para compartir un mensaje tan simple como trascendental: la leche materna es irremplazable.
Con 36 años de trayectoria profesional, la especialista remarcó que la lactancia materna no solo representa el mejor alimento para un recién nacido, sino que constituye una herramienta biológica única que ninguna fórmula puede igualar. Sus propiedades nutricionales, inmunológicas y protectoras convierten a la leche materna en el primer escudo de la vida.
Pero la importancia de la lactancia va mucho más allá de la alimentación. La doctora hizo especial hincapié en el contacto piel a piel entre la madre y el bebé inmediatamente después del nacimiento. Ese instante, conocido como la “hora dorada”, favorece la liberación de hormonas esenciales que fortalecen el vínculo afectivo, facilitan el inicio de la lactancia y generan beneficios tanto para la madre como para el recién nacido.
Otro aspecto que llamó la atención fue la explicación sobre la extraordinaria capacidad de adaptación de la leche materna. Según explicó la profesional, a través de la interacción durante la lactancia, el organismo de la madre responde a las necesidades del bebé. Si el niño atraviesa una enfermedad, la composición de la leche puede incrementar la presencia de anticuerpos; si requiere mayor hidratación, también se adapta para responder a esa necesidad. Se trata de un proceso biológico complejo y extraordinario que la ciencia continúa estudiando y que demuestra la perfección de este mecanismo natural.
Promover la lactancia materna no significa desmerecer aquellas situaciones en las que, por razones médicas o personales, una madre no puede amamantar. Significa comprender que, siempre que sea posible, la leche materna continúa siendo la mejor opción para garantizar un desarrollo saludable durante los primeros meses de vida.
La concientización sigue siendo una herramienta indispensable. Informar, acompañar y brindar apoyo a las madres es una responsabilidad compartida por las familias, los equipos de salud y toda la sociedad. Porque detrás de cada acto de amamantar no solo hay alimento: hay protección, amor, salud y un vínculo que acompañará al niño durante toda su vida.
ALEJANDRO DUARTE

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