En otro episodio de “cosas que nadie se esperaba”, la Comisaría Seccional Segunda decidió arruinarle la noche a un boliche en la avenida San Martín km 2. Resulta que, en medio de sus operativos de control, los efectivos descubrieron —¡oh, sorpresa!— que en un local nocturno había menores de edad y, para colmo, se vendía alcohol. Un hallazgo verdaderamente revolucionario.Cerca de las 3 de la mañana de este domingo, cuando la fiesta estaba en su mejor momento, llegaron los uniformados para confirmar lo que todos ya sabían. Ante tal “novedad”, el área de Nocturnidad Municipal no tuvo más remedio que sacar la faja de clausura y mandar a todo el mundo a dormir temprano.Esta medida, dictada por la Justicia de Paz, forma parte del incansable esfuerzo por recordar que existen normativas vigentes y que, en teoría, la mezcla de boliches, alcohol y menores no es la combinación ideal. Todo sea en nombre de la protección de los más jóvenes, por supuesto. Es fascinante ver cómo se aplican las reglas justo cuando la diversión parecía no tener límites.

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