23 de agosto de 2026

EL SOBERBIO: MATARON A SU ESPOSO Y, MIENTRAS LO VELABA, LE DESVALIJARON LA CASA

 

En la generalmente tranquila localidad de El Soberbio, una historia marcada por la violencia, el dolor y la desesperación sacude a una familia y deja a los vecinos con una pregunta difícil de responder: ¿hasta dónde puede llegar la crueldad cuando una persona todavía está intentando asimilar la muerte de un ser querido?

Itatí asegura que durante la noche un grupo de personas ingresó a su vivienda y atacó brutalmente a la pareja. Según su relato, el objetivo principal era su esposo, quien terminó perdiendo la vida como consecuencia de la agresión. Ella también fue golpeada y quedó frente a una de las escenas más traumáticas que puede atravesar una persona.

“Mataron a mi esposo frente a mis ojos y él murió en mis brazos”, contó Itatí, todavía atravesada por el dolor.

Pero cuando parecía que el peor momento era despedir a su compañero, comenzó otra pesadilla.

Mientras velaba a su esposo, asegura que cinco familiares de él ingresaron a su vivienda y se llevaron prácticamente todo. Según denunció, cargaron muebles, electrodomésticos y hasta la heladera. También afirma que se llevaron el automóvil.

“No pude empezar a hacer el duelo en paz. Todavía no lloré a mi esposo y ya tengo que solucionar otro problema. Me robaron hasta el auto”, relató.

Una situación que, por momentos, parece escapar de cualquier explicación lógica. Primero la muerte violenta de un hombre. Después, el dolor de una mujer que intenta despedirlo. Y en medio de ese duelo, una vivienda que habría quedado prácticamente vacía.

Pero la historia todavía tenía un capítulo más.

Itatí contó que también le llevaron a su perro. En un principio pensó que el animal se había escapado, hasta que posteriormente habría descubierto que fue vendido. El perro logró regresar a su hogar y la mujer que aseguró haberlo comprado la siguió hasta la vivienda para reclamarlo.

La respuesta de Itatí fue contundente: el perro era suyo y no estaba dispuesta a entregarlo.

Así, lo que comenzó como una tragedia familiar terminó transformándose en una historia que parece salida del guion de una película policial: una muerte violenta, una mujer golpeada, un velorio interrumpido, una casa desvalijada, un automóvil desaparecido y hasta un perro que terminó en medio de la disputa.

Pero detrás de todos esos hechos hay algo que ninguna crónica puede dimensionar completamente: el dolor de una mujer que todavía no pudo comenzar a despedir a su esposo porque, en lugar de tener tiempo para llorarlo, tuvo que salir a defender lo poco que le quedaba.

Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió, quiénes participaron de cada hecho y cuáles son las responsabilidades correspondientes.

Porque si las denuncias son comprobadas, no se trata simplemente de objetos, una heladera, un automóvil o un perro.

Se trata de una mujer que perdió a su esposo de manera violenta y que, cuando todavía tenía el dolor fresco y el cuerpo de su compañero frente a ella, asegura haber tenido que enfrentar una segunda batalla.

Una tragedia dentro de otra tragedia. Un duelo que no pudo comenzar en paz. Y una historia que ahora espera respuestas de la Justicia.

ALEJANDRO DUARTE