8 de mayo de 2026

DISCAPACIDAD: DEPURAN ESPACIOS RESERVADOS

Parece que en la Ciudad de Buenos Aires, el asfalto se pintaba de amarillo con la misma facilidad con la que aparecen los baches. Los vecinos, pobres ilusos, pensaban que vivían en la capital mundial de la inclusión al ver cuatro “cajones” exclusivos por cuadra. Pero no, resulta que no era exceso de empatía estatal, sino el clásico y nunca bien ponderado festival de la avivada porteña.Tras una “exhaustiva” auditoría —que claramente se tomó su tiempo en llegar—, el Gobierno porteño descubrió que casi 300 espacios eran, básicamente,

monumentos a la ilegalidad. Los números son para aplaudir de pie:Un 76% de permisos vencidos (porque renovar papeles es para gente común, no para dueños del espacio público).Un 11% de titulares que ya están en un lugar mejor (literalmente fallecidos, pero sus autos seguían “estacionando” en este plano terrenal).Y un 13% de permisos fantasmas o falsos, fruto de esa creatividad criolla que tanto nos enorgullece.¡Qué sorpresa! Los “vivillos” de siempre usufructuando lo que es de todos ante la mirada distraída de autoridades que, al parecer, consideran que un control “periódico” es algo que sucede cada vez que cambia el Papa.Ahora, en un ataque de orden, se les ocurrió pedir cosas “insólitas” para mantener el beneficio: que el DNI coincida, que el certificado esté vigente y que, si decís que transportás a alguien, ¡realmente tengas un vínculo con esa persona! Una locura total.Al final, resulta que la convivencia social requiere cumplir reglas. Quién lo hubiera dicho, ¿no? No se trata de “restringir derechos”, sino de evitar que el asfalto porteño siga siendo el VIP gratuito de los que se creen más vivos que el resto.