Hoy, 24 de septiembre, se conmemora el Día del Colectivero, una fecha que rinde homenaje a quienes, desde hace generaciones, hacen de las calles su lugar de trabajo y de cada recorrido, una pequeña historia compartida.
Ser colectivero no es solamente conducir un colectivo.
Es recorrer la vida de los pasajeros.
Es abrir una puerta cuando todavía no amaneció, recibir a quien va apurado, al estudiante que lleva sus sueños en la mochila, al trabajador que comienza otra jornada y a quien vuelve a casa después de un día largo.
Es conocer rostros, aprender horarios, reconocer silencios y compartir conversaciones que quizás duren apenas unas cuadras, pero que muchas veces terminan construyendo vínculos que perduran durante años.
Entre boletos, mates, saludos y alguna que otra charla, el colectivero se convierte, casi sin darse cuenta, en parte de la vida cotidiana de una ciudad.
Está cuando llueve.
Está cuando hace frío.
Está cuando el sol golpea fuerte.
Está cuando todos corren detrás del colectivo porque llegó antes de lo esperado y también cuando alguien espera impaciente porque el colectivo se demoró.
Y aun así, ahí está.
Detrás del volante hay mucho más que un trabajador: hay una persona que todos los días lleva historias, preocupaciones, sueños, cansancios y esperanzas de un lugar a otro.
Porque mientras nosotros pensamos solamente en llegar a destino, ellos recorren diariamente cientos de destinos y se cruzan con miles de vidas.
Por eso, hoy no se celebra solamente un oficio.
Se reconoce a quienes hacen posible que una ciudad se mueva.
A quienes madrugan mientras otros todavía duermen.
A quienes conocen cada esquina, cada parada y tantos rostros que ya forman parte de su recorrido.
A quienes, con paciencia y responsabilidad, convierten kilómetros de asfalto en caminos que unen familias, trabajos, escuelas, barrios y sueños.
Porque un colectivo no transporta solamente pasajeros.
Transporta historias.
Y el colectivero, con sus manos sobre el volante y sus ojos puestos en el camino, se convierte en testigo silencioso de miles de ellas.
Hoy, 24 de septiembre, vaya nuestro reconocimiento, respeto y gratitud a todos los colectiveros.
FELIZ DÍA DEL COLECTIVERO.
Que nunca falte el saludo de un pasajero, el mate compartido, la charla de cada día y ese pequeño gesto de agradecimiento que recuerda que detrás de cada viaje hay alguien que también hizo posible llegar.
ALEJANDRO DUARTE

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