Lo que debía ser ilusión, esfuerzo y compromiso para que los estudiantes de la EPET 34 de Posadas pudieran vivir una nueva Estudiantina terminó convertido en una profunda preocupación para decenas de familias.
El tesorero de la comisión de padres, identificado como Héctor B., de 37 años, fue detenido en las últimas horas, acusado de haber utilizado presuntamente para gastos personales dinero que había sido recaudado exclusivamente para solventar los trajes, tocados, sombreros y otros elementos destinados a los alumnos participantes del tradicional evento estudiantil.
La denuncia fue presentada por una integrante de la comisión, Yolanda, y señala al hombre como responsable de distintas erogaciones particulares realizadas con fondos que, según la presentación judicial, debían permanecer bajo resguardo y tener un único destino: los estudiantes.
El monto denunciado asciende a $5.769.757, una cifra que expone la dimensión de una situación que golpea directamente a las familias que confiaron sus aportes a la comisión.
La detención fue concretada por efectivos de la Policía de Misiones, luego de una orden emitida por el Juzgado de Instrucción N.º 2 de Posadas, en el marco de una investigación caratulada como presunta estafa.
EL DINERO ESTABA BANCARIZADO, PERO CUANDO LLEGÓ LA HORA DE PAGAR, FALTABA
Según relataron los tutores, la comisión había habilitado una cuenta bancaria destinada específicamente al movimiento de los fondos destinados a la confección de las vestimentas para la Estudiantina.
El dinero ingresaba con un objetivo claro: pagar a modistas, proveedores y responsables de confeccionar los elementos que los jóvenes necesitaban para salir a representar a su institución.
Pero cuando llegó el momento de cumplir con esos compromisos, apareció la peor noticia: los fondos no estaban completos.
“Tuvimos que enfrentarnos a una importante estafa de quien estaba a cargo de salvaguardar el dinero de nuestros hijos”, expresaron los padres damnificados.
Detrás de esos números no hay solamente una cuenta bancaria. Hay familias que aportaron, estudiantes que esperaban sus trajes y trabajadores que necesitaban cobrar por un trabajo realizado.
CUANDO LA DEUDA YA NO SE PODÍA OCULTAR
La situación habría llegado a un punto límite cuando comenzaron a acumularse las obligaciones con modistas y proveedores.
Ante la imposibilidad de reponer los fondos en los plazos previstos, el propio acusado habría entregado su vehículo particular en una concesionaria con la intención de obtener liquidez, cubrir parte de lo adeudado y conseguir que los confeccionistas pudieran entregar finalmente las vestimentas a los estudiantes.
Una maniobra que, lejos de cerrar el capítulo, terminó exponiendo todavía más la gravedad de la situación denunciada.
Ahora será la Justicia la encargada de determinar qué ocurrió con cada peso, cómo fueron utilizados los fondos y cuáles son las responsabilidades que eventualmente correspondan.
Porque detrás de una Estudiantina hay mucho más que música, colores y trajes.
Hay familias que confían, estudiantes que esperan y dinero que fue reunido con un propósito determinado. Y cuando esa confianza se quiebra, el golpe no alcanza solamente a una comisión: alcanza directamente a toda una comunidad educativa.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
MENOS PAPELES, MÁS INDUSTRIA: MISIÓN IMPOSIBLE PARA LA BUROCRACIA MISIONERA
PUERTO PIRAY: EL AGUA VUELVE A ENCENDER LAS ALARMAS Y LA EMERGENCIA HÍDRICA EXIGE RESPUESTAS
BOMBERO VOLUNTARIO DE MISIONES LUCHA POR SU VIDA Y ESPERA UN TRASPLANTE DE CORAZÓN EN BUENOS AIRES