El presidente de Energía de Misiones Sociedad Anónima (EMSA), Julio César “Chun” Barreto, salió a explicar cómo se prepara la empresa para enfrentar las contingencias climáticas, qué obras se están ejecutando y cuál es la posición de la provincia frente a los aumentos de las tarifas eléctricas determinados a nivel nacional.
Y hay que reconocerlo: cuando se habla de tormentas en Misiones, no solamente hay que mirar al cielo. También conviene mirar la factura de luz, porque para muchas familias el verdadero temporal llega todos los meses, puntual y sin necesidad de pronóstico meteorológico.
Barreto destacó el trabajo de las cuadrillas de EMSA luego de las fuertes tormentas, vientos y granizadas que golpearon distintas localidades, entre ellas El Soberbio, Santo Pipó, Gobernador Roca y Corpus.
“ Tuvimos un fin de semana bastante agitado”, señaló el funcionario, quien remarcó que Santo Pipó fue una de las localidades más afectadas. También expresó su preocupación por las pérdidas materiales sufridas por las familias misioneras, especialmente en un contexto económico que, precisamente, tampoco parece dar demasiados motivos para festejar.
El titular de EMSA advirtió además que los próximos meses podrían ser complicados por el fenómeno de El Niño. Por eso, la empresa asegura que viene realizando obras preventivas, entre ellas el levantamiento de tendidos eléctricos en sectores de 25 de Mayo y Aurora, próximos a arroyos que suelen convertirse en protagonistas cuando el agua decide recordar quién manda.
La lógica es sencilla: si el agua sube, que las líneas estén más arriba. Parece una obviedad, pero en materia de prevención las obviedades también necesitan presupuesto.
EL AJUSTE, SEGÚN EMSA, NO PASA POR LOS TRABAJADORES
Uno de los puntos destacados por Barreto fue la política de eficiencia administrativa implementada desde el comienzo de su gestión.
El funcionario aseguró que la variable de ajuste no será el personal, sino el control del gasto administrativo. Según explicó, esta estrategia permitiría liberar recursos para atender emergencias, mejorar el parque automotor y avanzar con las obras previstas para el próximo año.
Una noticia que, al menos en el papel, suena bastante bien: controlar los gastos, cuidar los recursos y poner el dinero donde realmente hace falta.
Ahora habrá que ver si esa eficiencia también consigue llegar hasta el otro extremo del cable: el usuario que abre la factura y descubre que aparentemente la electricidad viene acompañada de una cuota mensual de paciencia.
EMSA también plantea como prioridad extender el servicio eléctrico hacia colonias, parajes y zonas alejadas que todavía no cuentan con una prestación regular. Para ello, Barreto mantuvo reuniones con intendentes y cooperativas de distintas localidades, entre ellas Puerto Libertad, Puerto Esperanza, Colonia Wanda y Eldorado.
UNA TARIFA JUSTA QUE SIGUE ESPERANDO
Pero el capítulo más sensible aparece cuando se habla de tarifas.
Barreto cuestionó el acumulado de aumentos dispuesto por el Gobierno Nacional durante los últimos dos años y volvió a plantear la necesidad de que Misiones tenga un esquema tarifario diferenciado.
El argumento provincial es conocido: Misiones es una provincia electrodependiente porque no cuenta con una red troncal de gas natural. En consecuencia, la electricidad tiene un peso mucho mayor en la vida cotidiana de los hogares y de las actividades productivas.
Por eso, desde la provincia se insiste ante Nación en la necesidad de establecer una escala de subsidios acorde con las características climáticas de la región y que alcance, al menos, al 70% de los usuarios residenciales.
La discusión, en definitiva, vuelve siempre al mismo lugar: ¿quién paga la fiesta?
Porque mientras Nación habla de costos, eficiencia y eliminación de subsidios, la provincia reclama una tarifa diferenciada y las familias misioneras hacen cuentas cada vez más creativas para llegar a fin de mes.
Y en el medio está EMSA, tratando de mantener las luces encendidas, hacer obras, reparar los daños de las tormentas y administrar una empresa que presta un servicio esencial.
ENTRE EL GASODUCTO PROMETIDO Y LA FACTURA REAL
Barreto sostuvo que el Estado debe generar equilibrio mediante inversiones para evitar que los costos terminen cayendo completamente sobre los usuarios.
El planteo parece razonable. El problema es que los usuarios no viven de discursos ni de anuncios de obras futuras: viven de ingresos reales y reciben facturas reales.
Mientras se espera la llegada de obras estructurales como el gasoducto, Misiones continuará reclamando una tarifa eléctrica diferenciada.
La pregunta que queda flotando, entonces, es bastante sencilla: ¿cuánto tiempo más tendrá que esperar el misionero para que la famosa “tarifa justa” deje de ser una frase políticamente correcta y se transforme finalmente en un alivio concreto para el bolsillo?
Porque en Misiones puede faltar gas natural, pueden sobrar tormentas y pueden crecer los arroyos.
Pero si la factura sigue creciendo al mismo ritmo, el verdadero riesgo es que antes de que llegue el gasoducto, a los usuarios se les termine la paciencia.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
DEUDAS, SALARIOS Y UNA PROMESA QUE NO ALCANZA: EL CONFLICTO QUE VUELVE A PONER AL GOBIERNO CONTRA LAS CUERDAS
ARISTÓBULO: UNA DENUNCIA QUE ESTREMECE Y DEJA A CUATRO NIÑOS BAJO PROTECCIÓN
EL IPRODHA SUBSIDIARÁ CUOTAS TRAS SEPARACIONES: UNA MEDIDA DE EMERGENCIA ANTE EL COLAPSO ECONÓMICO DE LAS FAMILIAS EN MISIONES