3 de septiembre de 2026

¿CRÉDITO MILLONARIO Y VENTA DE BIENES? EN LA CEEL LAS PREGUNTAS SE ACUMULAN Y LAS RESPUESTAS SIGUEN EN ESPERA

En la Cooperativa de Electricidad de Eldorado Limitada parece que las preguntas empiezan a multiplicarse con una velocidad bastante mayor que las respuestas.

Ahora apareció un nuevo pedido de informes que pone sobre la mesa dos cuestiones que, por su importancia, difícilmente puedan ser consideradas un simple trámite administrativo: un presunto crédito millonario ante el Banco Macro y una eventual venta o disposición de bienes pertenecientes al patrimonio de la CEEL, entre ellos el conocido predio Ex CAE y el denominado Galpón 10.

Y conviene aclararlo desde el comienzo: nadie está afirmando que esas operaciones se hayan concretado. Precisamente por eso se pide información. Porque cuando aparecen versiones sobre endeudamientos importantes o sobre la posible disposición de bienes de una cooperativa, lo razonable —y hasta saludable— sería que las autoridades simplemente expliquen qué hay de cierto.

Tan sencillo como eso.

El pedido solicita saber si la CEEL solicitó, gestionó o mantiene negociaciones para obtener un crédito ante el Banco Macro. Y si la respuesta es afirmativa, las preguntas son bastante concretas: ¿cuánto dinero? ¿Para qué? ¿A qué plazo? ¿Con qué intereses? ¿Cuál sería el costo financiero? ¿Qué garantías se ofrecerían? ¿Qué impacto tendría semejante endeudamiento sobre las cuentas y el patrimonio de la Cooperativa?

Nada extravagante. Nada secreto. Nada que requiera una investigación de la NASA.

También se pretende conocer qué órgano de la Cooperativa habría autorizado esas eventuales gestiones y que se presenten las actas, resoluciones y documentación correspondiente.

Porque una cosa es pedir un crédito para resolver una necesidad concreta y otra muy distinta es comprometer millones de pesos del patrimonio cooperativo. En el medio existe algo llamado transparencia.

Y después aparece el otro interrogante: el Ex CAE y el Galpón 10.

El pedido pretende determinar si existe algún proyecto, negociación, tasación, decisión o contacto con terceros relacionado con una posible venta, transferencia o cualquier otra forma de disposición de esos bienes.

También se pregunta cuánto valen contablemente, si fueron tasados, cuáles serían los fundamentos de una eventual operación y, fundamentalmente, qué destino tendrían los recursos obtenidos.

Porque si estamos hablando de patrimonio de la Cooperativa, no estamos hablando de una vieja bicicleta guardada en el fondo de un galpón que alguien decide vender para hacer lugar.

Estamos hablando de bienes que pertenecen a una institución integrada por miles de asociados.

Por eso el pedido fija un plazo de cinco días hábiles para recibir una respuesta escrita, completa y documentada.

Cinco días.

No cinco meses. No cinco años. Cinco días.

La cuestión de fondo es bastante sencilla: si existen gestiones para obtener un crédito millonario o disponer de determinados bienes, que se informe oficialmente qué se pretende hacer y bajo qué condiciones. Y si las versiones son falsas, que también se diga claramente.

Porque cuando una institución administra recursos y patrimonio de sus asociados, el silencio no ayuda demasiado a despejar las dudas. Por el contrario, muchas veces consigue exactamente lo contrario: que las dudas crezcan.

Y en tiempos donde la situación económica de la CEEL viene siendo motivo de preocupación, cualquier operación que pueda comprometer seriamente su patrimonio merece explicaciones públicas, documentación y absoluta claridad.

No debería ser necesario reclamar transparencia como si fuera un favor.

La información no pertenece a quienes circunstancialmente conducen la Cooperativa. Pertenece también a los asociados que, directa o indirectamente, sostienen esa estructura.

Ahora habrá que esperar la respuesta oficial.

Quizás las versiones sean falsas y todo quede aclarado en cinco minutos.

Quizás existan gestiones y entonces habrá que conocer sus detalles.

O quizás, como suele ocurrir en estos casos, lo más interesante termine siendo precisamente aquello que no se responda.

Porque en la CEEL, aparentemente, hay algo que no deja de crecer: el patrimonio de preguntas.

Y ese patrimonio, por ahora, también necesita rendición de cuentas.

ALEJANDRO DUARTE