A casi dos semanas de la tragedia que sacudió a nuestra comunidad en la avenida San Martín, las novedades médicas que llegan desde el Hospital SAMIC de Eldorado aportan un respiro en medio de tanta penumbra. La noticia de que el jóven de 20 años abandonó la sala de Terapia Intensiva para continuar su recuperación en sala general es, sin duda, un motivo de alivio. Saberlo estable, despierto y dando sus primeros pasos fuera de la gravedad renueva las esperanzas de su familia y de toda una ciudad que se mantuvo en vilo por su evolución.
Sin embargo, en el ejercicio del periodismo y en la memoria colectiva, la luz de la esperanza no puede eclipsar la dimensión de la pérdida. Este avance médico ocurre bajo la sombra indeleble de un hecho devastador: las vidas de Renzo Retamozo, de apenas 20 años, y de Luisana Shondemberg, de tan solo 16, se apagaron abruptamente en aquel fatídico kilómetro 10.
Cada parte médico positivo es una batalla ganada por la vida, pero el accidente en el VW Gol Trend nos vuelve a confrontar con una realidad dolorosa y recurrente en nuestras arterias urbanas. La avenida San Martín volvió a ser escenario del luto y la angustia, recordándonos el altísimo precio que cobran la siniestralidad vial y las vidas jóvenes truncadas en su plenitud.
Acompañamos con respeto y empatía la recuperación del joven internado, celebrando cada paso hacia su sanación. Pero al mismo tiempo, el dolor de las familias de Renzo y Luisana nos exige no girar la página demasiado rápido. La memoria de quienes ya no están nos convoca como sociedad a reflexionar seriamente sobre la urgencia de cuidar la vida en nuestras calles, para que la tragedia no sea la triste noticia de cada semana.
ALEJANDRO DUARTE

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