17 de julio de 2026

EL 19 Y EL 7: CUANDO LOS NÚMEROS TAMBIÉN ELIGEN CREER

 

Hay quienes dicen que el fútbol se explica con táctica, estadísticas y rendimiento. Otros prefieren hablar de mística, de destino y de esas casualidades que, cuando se trata de la Selección Argentina, parecen dejar de ser casualidades. Y, como siempre, cada uno es libre de creer… o de hacerse el distraído.

Argentina llega a la final del Mundial después de un camino que no fue apto para cardíacos. Derrotó 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria, 3-1 a Jordania, 3-2 a Cabo Verde, 3-2 a Egipto, 3-1 a Suiza y 2-1 a Inglaterra. Un recorrido con triunfos sufridos, partidos que hicieron trabajar más al corazón que al razonamiento y una Selección que jamás dejó de competir.

Ahora bien, hagamos un alto y miremos los números. Argentina convirtió 19 goles y recibió 7. ¿La suma? Exactamente 19-7. Sí, la misma fecha en la que se jugará la gran final del Mundial.

¿Coincidencia? Probablemente. ¿Un dato sin importancia? También podría ser. Pero explíquenle eso al hincha argentino, que hace tiempo decidió que la lógica sirve para las matemáticas y que el fútbol, muchas veces, se alimenta de señales que nadie puede demostrar.

Lo cierto es que esta Selección volvió a demostrar una personalidad enorme. Supo sufrir cuando había que sufrir, golpeó cuando tuvo que hacerlo y jamás dejó de creer en sus posibilidades. No ganó todos los partidos caminando; los ganó con carácter, con fútbol y con una convicción que terminó llevándola, una vez más, hasta el último domingo del Mundial.

Y allí estaremos nosotros. Más de 44 millones de argentinos alentando, empujando desde cada rincón del país y del mundo. Porque elegimos creer, elegimos acompañar y elegimos ilusionarnos.

¿Queremos volver a ser campeones? Claro que sí. ¿Creemos que esta Selección puede levantar la Copa del Mundo por segunda vez consecutiva? También. Pero pase lo que pase, este equipo ya escribió una página imborrable en la historia del fútbol argentino.

Ahora falta un último paso. Noventa minutos —o quizás algunos más— separan a la Argentina de otra gloria eterna.

Y si encima los números decidieron jugar su partido… quiénes somos nosotros para discutirles.

ALEJANDRO DUARTE