TRAS SEMANAS DE UNA BÚSQUEDA AGÓNICA, DONDE LA ESPERANZA SE SOSTENÍA APENAS POR UN HILO ENTRE UN MAR DE MENTIRAS Y CONTRADICCIONES CRUELES DE QUIENES VIERON SU ÚLTIMA IMAGEN CON VIDA, EL DESTINO MÁS OSCURO SE HA SELLADO. FUENTES JUDICIALES Y POLICIALES, CON EL PESO DE UNA REALIDAD DEVASTADORA, YA HAN CONVOCADO A LA FAMILIA PARA EXPONER EL DESGARRO: DARLES LA NOTICIA QUE NADIE, NUNCA, QUERÍA ESCUCHAR. LA VERDAD HA CAÍDO COMO UN MAZO REVENTANDO LAS ÚLTIMAS ILUSIONES.
NUEVAMENTE TENEMOS QUE ARREBATAR EL FOCO DE LA VIDA PARA PONERLO EN EL ABISMO DE UNA JOVEN PERDIDA. NUEVAMENTE NOS AHOGAMOS EN LAS PALABRAS PARA HABLAR DE LA MUERTE EN SU ESTADO MÁS CRUDO. NUEVAMENTE NARRAMOS LO QUE NOS SANGRA EN EL ALMA Y NOS DESGITA POR DENTRO. ANTE ESTE HORROR DESESPERANTE, LA PREGUNTA SE CLAVA EN EL PECHO COMO UN GRITO DE IMPOTENCIA: ¿¡HASTA CUÁNDO LA SANGRE DE NUESTRAS JÓVENES SEGUIRÁ CORRIENDO ANTE LA MIRADA IMPÁVIDA DEL MUNDO!?
El combo perfecto para la tragedia: familiares cercanos que debieron protegerla, conocidos disfrazados de monstruos, engaños perversos meticulosamente planeados, testimonios cruzados que pretendían tapar el horror y, por sobre todo, la sospecha más dolorosa e inesperada. Aquella traición que nadie quería creer se convirtió en la antesala del infierno. Y sin dudas, todo salió de la peor manera posible. Todo terminó en cenizas.
Este no es, lamentablemente, el primer grito en el desierto. A esta altura de la historia, resulta no solo espeluznante, sino aberrante y monstruoso ver la juventud truncada, la inocencia masacrada a edades donde solo debería existir el futuro. Argentina arrastra una estadística maldita, una cifra negra que gotea sangre inocente día tras día. Agostina no es la primera en ser devorada por esta violencia ciega, pero desde lo más profundo de nuestra indignación sostenemos enfáticamente que ¡hay que detener esta carnicería ya! Debe ser la última. No podemos permitir que el olvido se trague sus nombres.
Hoy hay una familia destrozada, rota en mil pedazos imposibles de reconstruir, y un país entero que se hunde en el llanto y la impotencia, preguntándose con terror qué destino les espera a nuestros jóvenes. Aunque el epicentro del horror tuvo lugar en Córdoba, Eldorado también llora lágrimas de sangre y luto por una joven que ya no volverá. Son dos vidas arrebatadas, dos almas truncadas que pasan a engrosar una lista de muerte que no solo preocupa, sino que desgarra el tejido de nuestra sociedad.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
EL GOBIERNO ELIMINÓ SUBSIDIOS A TRANSPORTE DE LARGA DISTANCIA PERO RATIFICÓ LA VIGENCIA DE LOS PASAJES GRATUITOS
DURO MENSAJE DEL ARZOBISPO DE BUENOS AIRES EN EL TEDEUM: “BASTA DE ARENGAR LA DIVISIÓN Y LA POLARIZACIÓN”
POLÉMICA POR SUPUESTOS AUDIOS: LA JUSTICIA INVESTIGA UNA POSIBLE VULNERACIÓN A LA SEGURIDAD PRESIDENCIAL