Al menos dos personas murieron este mediodía tras un impactante choque entre un colectivo que transportaba policías y una camioneta sobre la autopista Rosario–Santa Fe. Un episodio que vuelve a recordarnos que en las rutas argentinas, muchas veces, las normas de tránsito parecen más una sugerencia que una obligación.
El dramático hecho ocurrió en el kilómetro 45, entre las localidades de Oliveros y Maciel. Según informó la Agencia Provincial de Seguridad Vial, el siniestro se produjo en la mano con dirección a Santa Fe y provocó el corte total de la circulación porque, claro, cuando dos vehículos se encuentran de la peor manera posible, el tránsito suele resentirse.
En el accidente estuvieron involucrados una camioneta Fiat Toro blanca, que terminó literalmente partida en dos por la violencia del impacto, y un colectivo de la empresa Laguna Paiva que trasladaba personal del Servicio Penitenciario. Una escena que dejó al descubierto que, cuando el golpe es brutal, ni el tamaño del vehículo garantiza demasiado.
Tras la colisión se desplegó un amplio operativo sanitario y de rescate. En el lugar trabajaron equipos de emergencias médicas, bomberos y personal policial para asistir a los heridos y asegurar la zona. Un operativo grande, como suele suceder cuando lo que falló antes fue la prevención.
Los primeros reportes de los servicios de emergencia confirmaron que el choque dejó varios heridos y al menos dos víctimas fatales. Además, algunos ocupantes quedaron atrapados dentro de los vehículos, lo que obligó a realizar complejas tareas de rescate para poder liberarlos.
El colectivo incluso terminó volcado tras el impacto, lo que complicó aún más el trabajo de los rescatistas. Por esa razón se activó el protocolo sanitario y se dispuso la intervención de un helicóptero de emergencias para trasladar rápidamente a los heridos hacia centros de salud de mayor complejidad.
Mientras tanto, las autoridades iniciaron las investigaciones para determinar las causas del choque. Se analizarán las condiciones de circulación, la velocidad de los vehículos y cualquier otro factor que haya podido influir en la colisión. Es decir, el habitual rompecabezas que llega después del desastre.
Hasta el momento no fueron informadas las identidades de las víctimas. Una noticia trágica que, lamentablemente, vuelve a sumar otro capítulo a la larga lista de siniestros viales que ocurren en las rutas del país. Y que siempre dejan la misma pregunta flotando en el aire: si realmente aprendemos algo después de cada tragedia… o simplemente esperamos la próxima.

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