Es domingo 8 de marzo y Febo se asoma tímidamente para comenzar su jornada diaria. Hoy, claramente, él no es el protagonista… hoy lo es Ella.
La Luna ya se retiró a descansar, como siempre lo hace después de robar suspiros. Se esconde un rato, para volver más tarde y alumbrar ese corazón que, aunque a veces cueste entibiar, siempre está dispuesto a dejarse llevar.
Tal vez te levantas, apoyas los pies en el piso, mirás hacia atrás… y ahí está Ella. Aún duerme. Ya le regalaste una sonrisa que probablemente no vio, pero que de algún modo sabe que existe, porque conoce esa mirada que la cuida.
Tal vez no sea doctora, pero sabe curar heridas como si hubiera estudiado en la UBA.
No es técnica en Higiene y Seguridad, pero siempre sabe advertirte del peligro.
No es meteoróloga, pero sabe antes que nadie si va a hacer frío en el alma o en la piel.
No es licenciada en Literatura, pero qué historias contaba cuando el mundo parecía demasiado grande para nosotros.
Ella sabe… y lo sabe todo sin necesidad de ponerlo en palabras.
Porque los hombres somos así: invencibles… hasta que llega una de ellas.
No importa quién sea: tu amiga, tu amante, tu esposa o tal vez tu hija.
Ella es una mujer, ese hermoso misterio que vale la pena intentar comprender… aunque lleve toda la vida. Y ese, sin dudas, es el desafío más hermoso.
¿Cómo hablar de miedo con una mujer que está ahí cuando la fiebre no baja en la madrugada?
¿Cómo hablar de dolor si fue una mujer quien nos dio la vida?
¿Y cómo hablar de trabajo, si ellas son multifacéticas, mientras nosotros apenas somos especialistas en una sola cosa?
Las mujeres son ese talismán sagrado que brilla por sí mismo, con una historia de lucha que todavía no terminó.
Las mártires de la fábrica dejaron un legado que crece cada día más fuerte.
Alguna vez tenían que decir basta, y lo dijeron.
Por eso hoy, las que hacen grande a esta Nación —esas guerreras de cada día, de cada casa— hacen sentir su presencia con una fuerza imposible de ignorar.
De eso se trata.
Dice una poesía que “las rosas siempre tendrán espinas”.
Claro que sí…
Pero solo lastiman a quienes no saben cómo deshojarlas.
En este día, desde Eldostream, les decimos a todas las mujeres —guerreras, leonas, dueñas de su propia manada—:
tengan memoria, no olviden y nunca dejen de luchar.
Porque, como dijo un poeta:
“Dios las hizo tan hermosas… con un arte infernal.”
Alejandro Duarte

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