26 de junio de 2026

SE ACORDARON TARDE: AHORA DICEN QUE “NUNCA PIDIERON ESTAR” EN EL NUEVO PARTIDO

 

La política misionera sumó este viernes un nuevo capítulo digno de una comedia de enredos. Luego de que Encuentro Misionero anunciara oficialmente su inscripción como partido político y difundiera la nómina de sus autoridades —con el nombre del gobernador Hugo Passalacqua incluido—, desde el Gobierno provincial salieron a explicar que, en realidad, nadie les preguntó si querían seguir ahí.

El encargado de poner la cara fue el ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, quien sostuvo que la situación responde a que Encuentro Misionero es la continuidad legal del extinto Partido de la Concordia Social. Según explicó, las afiliaciones y autoridades fueron trasladadas automáticamente al nuevo sello, aunque varios de los mencionados aseguran que jamás dieron su consentimiento.

“Tanto el gobernador como la inmensa mayoría de los funcionarios, dirigentes y militantes formábamos parte de un partido que ya no existe más”, afirmó Sartori. Y agregó que un grupo decidió crear otro espacio “llevándose, entre otras cosas, las fichas de afiliación”, utilizando nombres “sin autorización”.

La respuesta oficial fue anunciar una renuncia masiva a un partido del que, según dicen ahora, nunca quisieron formar parte. Un movimiento que llegó después de que el listado se hiciera público y comenzara a generar ruido político.

Sartori insistió en que el objetivo es frenar la “desinformación” que circula en redes sociales y remarcó que Passalacqua está concentrado en la gestión. También destacó que el mandatario “respeta las decisiones personales” de quienes eligen otros caminos políticos y aseguró que mantiene firme su rumbo.

Mientras tanto, la polémica deja una pregunta inevitable: si los nombres estaban allí por una continuidad administrativa, ¿por qué la aclaración llegó recién después de que el comunicado empezara a circular? En la política, como suele decirse, los papeles hablan… aunque a veces algunos prefieran responder cuando ya es demasiado tarde.

ALEJANDRO DUARTE