31 de julio de 2026

MISIONES LE PONE FRENO A LAS RETENCIONES: CUANDO LO EXTRAORDINARIO ES QUE EL ESTADO DECIDA NO METER LA MANO EN TU BOLSILLO

Durante años, recibir una transferencia podía convertirse en una pequeña aventura fiscal. Alcanzaba con que un familiar enviara dinero para ayudar a un hijo estudiante, que un amigo devolviera un préstamo o que un cliente pagara mediante una billetera virtual para que, en muchos casos, el sistema interpretara que había una operación comercial y aplicara una retención de Ingresos Brutos. La lógica parecía sencilla: primero se descontaba el dinero y después, si correspondía, había que explicar por qué no debían haberlo hecho.

Desde el 1 de agosto, Misiones promete cambiar esa historia. Por decisión del gobernador Hugo Passalacqua y mediante la reglamentación de la Agencia Tributaria Misiones, dejarán de aplicarse las retenciones automáticas sobre determinadas transferencias bancarias y billeteras virtuales para monotributistas de las categorías A a D que se encuentren dentro de los límites establecidos.

La noticia, que en cualquier economía normal debería ser apenas una corrección administrativa, termina siendo celebrada como un gran alivio. Y no es para menos. Cuando el Estado deja de descontar dinero que nunca debió haber retenido, la sensación es similar a la de recuperar algo que siempre fue propio.

El cambio alcanza a cerca de 200 mil usuarios y beneficiará especialmente a pequeños comerciantes, productores, artesanos y emprendedores que utilizan cada vez más los medios de pago digitales. Muchos de ellos evitaban aceptar billeteras virtuales porque sabían que una parte del dinero podía desaparecer antes siquiera de llegar a sus cuentas.

La Provincia sostiene que la medida busca diferenciar las transferencias personales de las verdaderas operaciones comerciales, algo que, dicho así, parece una obviedad. Sin embargo, durante mucho tiempo el sistema eligió el camino más sencillo: tratar a todos como potenciales contribuyentes antes que como ciudadanos.

También es cierto que el alivio llega en un contexto económico complejo, donde cada peso cuenta. Evitar retenciones del 1,5% al 4% significa más liquidez para quienes producen, venden o simplemente necesitan disponer de su dinero sin esperar devoluciones o realizar reclamos administrativos.

La decisión se suma a otras herramientas provinciales orientadas a sostener la actividad económica. Pero, más allá de los anuncios, el verdadero desafío será que estas medidas se traduzcan en una relación más razonable entre el Estado y los contribuyentes.

Porque cuando una política pública genera sorpresa simplemente por permitir que una persona conserve íntegramente el dinero que recibió, quizás el problema no era la medida que llega ahora, sino el sistema que durante tanto tiempo consideró normal quedarse con una parte de él.

ALEJANDRO DUARTE