8 de abril de 2026

Día Mundial de la Empanada: La cumbre de la diplomacia frita

 

Resulta que hoy celebramos el Día Mundial de la Empanada. Y si te preguntás qué prócer nació hoy o qué gran batalla se libró entre repulgue y repulgue, la respuesta es: absolutamente nada.

¿Por qué el 8 de abril? Porque sí.

A diferencia de la Revolución de Mayo o la llegada del hombre a la Luna, esta fecha no tiene ningún sustento histórico. Es un triunfo del marketing gastronómico y de nuestra necesidad existencial de ponerle “Día de…” a cualquier cosa que se pueda freír.

El origen: Al parecer, alguien en una oficina de prensa decidió que el 8 de abril era un buen día para que los community managers tuvieran contenido y las rotiserías subieran los precios.

La mística: Se dice que es un “símbolo nacional”, lo cual es una forma elegante de decir que es lo único que sabemos cocinar cuando vienen amigos y no nos alcanza para el asado.

Genealogía de una “invención” argentina

El texto nos recuerda que la receta vino de los españoles, que a su vez se la robaron a los árabes. Pero, fiel a nuestro estilo, nosotros lo contamos como si hubiéramos inventado el concepto de “poner carne adentro de un pan”.

Dato cultural: La empanada es el antepasado del take-away. Básicamente, era el “tupper” de los colonizadores, pero con la ventaja de que el recipiente también se comía y no tenías que lavarlo después.

La guerra de las regiones (O cómo pelearse por una papa)

Lo más irónico de celebrar un día “nacional” es que en Argentina no hay una empanada, sino una guerra civil de sabores:

La Salteña: Los únicos que creen que ponerle papa a la carne es un mérito y no una forma de abaratar costos.

La Tucumana: Carne cortada a cuchillo, porque usar la procesadora es pecado mortal castigable con el exilio.

La Mendocina: Te meten una aceituna con carozo para que el 8 de abril también sea el “Día Mundial del Dentista”.

En conclusión: Hoy es el día en el que las redes sociales se llenan de fotos de empanadas “chorreando jugo” (una forma romántica de decir que te vas a manchar la camisa blanca) y en el que recordamos que, sin importar la inflación, siempre habrá diez pesos más para comprar una docena de jamón y queso.

¡Feliz día de la masa rellena! Que el repulgue te acompañe, y que Dios perdone a los que le ponen canela.

 

ALEJANDRO DUARTE