La crisis económica sigue dejando huellas profundas en la mesa de los argentinos. Comer carne vacuna, un alimento históricamente ligado a la identidad del país, se está convirtiendo en un lujo para miles de familias.
Durante el primer semestre del año, el consumo interno de carne vacuna se desplomó un 11,5% en comparación con el mismo período de 2025. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el mercado interno absorbió apenas 1.019.430 toneladas res con hueso, unas 132 mil toneladas menos que hace un año.

El dato más alarmante es que se trata del peor primer semestre de los últimos 30 años, una cifra que refleja con crudeza el deterioro del poder adquisitivo de los hogares.
El informe atribuye esta fuerte caída al encarecimiento de la carne vacuna frente a otros alimentos. Con salarios que no logran acompañar el aumento de los precios, cada vez más familias reducen la cantidad de carne que consumen o directamente la reemplazan por opciones más económicas.
En los últimos doce meses, el consumo promedio descendió a 47 kilos por habitante al año, lo que representa una baja del 8,2% respecto del año anterior. En términos concretos, cada argentino consume 4,2 kilos menos de carne que hace apenas un año.
Los números reflejan una realidad preocupante: un alimento que durante décadas fue símbolo de la mesa argentina hoy pierde presencia por el impacto de la inflación y la pérdida del poder de compra. La caída del consumo no solo afecta a las familias, sino que también enciende señales de alarma para toda la cadena productiva y comercial vinculada a una de las actividades más emblemáticas del país.

Más noticias
FUNDACIÓN DANTE PIESCO DENUNCIÓ A FUNCIONARIOS DE BIODIVERSIDAD POR PRESUNTO INCUMPLIMIENTO DE SUS DEBERES
MISIONES BAJO AMENAZA: EL FUEGO AVANZA Y EL VIENTO NO DA TREGUA
ÉXODO RENOVADOR: CUANDO LOS QUE ANTES APLAUDÍAN AHORA BUSCAN LA PUERTA DE SALIDA