30 de agosto de 2026

UN ÁNGEL PARA LA REMONTADA… Y UN DESFIBRILADOR PARA LA HINCHADA

 

En una auténtica montaña rusa de emociones —de esas que te dejan mareado y pidiendo el reembolso del boleto—, el «nuevo» River de Leonardo Ponzio debutó imponiéndose por un apretadísimo 3 a 2 frente a un deslucido Banfield. Porque claro, para qué ganar con tranquilidad si se puede sufrir hasta el último segundo frente a la gente propia.

A pesar de estrenar la «doctrina Ponzio» y pretender jugar a algo diferente, el conjunto millonario demostró que su capacidad para complicarse la vida sigue intacta. Ante la menor presión del rival, la defensa volvió a mutar en una puerta giratoria, recordando peligrosamente al River al que nos acostumbró este año: ese experto en dejar escapar partidos o revivir muertos.

Al final, los tres puntos viajan hacia Núñez, pero la victoria parece más un espejismo que un renacer. Por momentos jugaron a algo parecido al fútbol; por otros, fueron el mismo dolor de ojos de siempre. Hay mucho por arreglar, demasiado por trabajar y, sobre todo, mucho por preguntarse: ¿cómo es posible que un plantel cotizado en millones termine pidiendo la hora frente a un Banfield raquítico? Victoria al fin, sí, pero con el rosario en la mano.

ALEJANDRO DUARTE