30 de agosto de 2026

UNA NOCHE DE FÚTBOL QUE TERMINÓ EN VIOLENCIA: GRAVE DENUNCIA DE AGRESIÓN EN LA BOMBONERA

 

Lo que debía ser una jornada marcada por la pasión, el fútbol y el encuentro entre hinchas terminó teñido por una denuncia que genera preocupación y obliga, una vez más, a preguntarnos hasta dónde puede llegar la violencia alrededor de un espectáculo deportivo.

Valentina Salcedo relató que fue agredida durante la previa del encuentro ante Lanús, en inmediaciones de La Bombonera. Según su testimonio, el ataque incluyó golpes, patadas y el uso de un arma blanca. Una situación que, de confirmarse, resulta absolutamente repudiable y que no puede ser naturalizada bajo ninguna circunstancia.

“Me metieron una piña en la cara, me agarraron de los pelos y me patearon en el piso. Me pegaron para matarme; si no fuera por mis amigos, tenía toda la cara cortada”, relató la joven.

Su pareja, el periodista Pablo Carrozza, responsabilizó públicamente a Cristian Riquelme por lo ocurrido. Se trata de una acusación grave que deberá ser esclarecida por las autoridades correspondientes y mediante las pruebas que puedan incorporarse a la investigación.

Porque cuando la violencia aparece, el fútbol deja de ser una fiesta. La pasión puede ser intensa, los colores pueden generar discusiones y las rivalidades pueden despertar emociones, pero nada de eso puede convertirse en una excusa para golpear, amenazar o poner en riesgo la vida de otra persona.

Lo más preocupante es que hechos de esta naturaleza parecen repetirse con una frecuencia que debería alarmarnos. ¿En qué momento dejamos de discutir por fútbol para comenzar a actuar como si el rival fuera un enemigo?

El deporte debería unir, no convertirse en escenario de miedo y violencia. Y una denuncia como esta merece ser tomada con absoluta seriedad, porque detrás de cada golpe hay una persona, una familia y una historia.

Que se investigue. Que se determine qué ocurrió. Que, si hubo responsables, respondan ante la Justicia.

Pero, sobre todo, que alguna vez entendamos que ningún partido, ninguna camiseta y ninguna disputa futbolística valen una vida.

ALEJANDRO DUARTE