20 de agosto de 2026

LA REPRESA FOZ DO CHAPECÓ ESCALONARÁ SUS DESCARGAS, PERO LA AMENAZA SOBRE EL RÍO URUGUAY SIGUE LATENTE

 

Hay momentos en los qu la prevención deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad urgente. Y Misiones parece haber llegado precisamente a ese punto.

La posibilidad de que el río Uruguay alcance niveles extraordinarios durante los próximos meses encendió las luces de alerta en las localidades costeras de la provincia. El escenario climático asociado al fenómeno de El Niño obliga a mirar más allá de las fronteras y a coordinar acciones con Brasil, donde el sistema de represas tiene una incidencia directa sobre el comportamiento del río.

En ese contexto, autoridades provinciales, municipios de la costa y representantes de la represa Foz do Chapecó mantuvieron una reunión para analizar un escenario que genera preocupación: cómo manejar las descargas de agua para evitar que una decisión tomada kilómetros arriba termine convirtiéndose en una emergencia aguas abajo.

El encuentro dejó un compromiso concreto: las descargas serán realizadas de manera gradual, siempre que las condiciones de la cuenca lo permitan.

Pero detrás de esa noticia alentadora aparece una advertencia que no puede ser ignorada. El agua no entiende de fronteras, acuerdos ni calendarios. Si las condiciones climáticas se agravan y los niveles de los ríos aumentan de manera extraordinaria, el margen de maniobra puede reducirse considerablemente.

Julián Kruszelnicki, jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de El Soberbio, resumió el espíritu de la estrategia con una frase que debería convertirse en regla: “Antes de preocuparse, ocuparse”.

Y eso es justamente lo que se está intentando hacer.

Desde mayo comenzaron las reuniones y gestiones para establecer un canal directo con los responsables de Foz do Chapecó. El objetivo era sencillo de explicar, pero complejo de garantizar: conocer con anticipación cómo funcionará la represa y buscar alternativas para evitar variaciones repentinas en el caudal del río Uruguay.

Hoy existe un compromiso de Brasil para realizar descargas escalonadas. Sin embargo, nadie puede prometer que la naturaleza respetará los acuerdos humanos.

La incertidumbre permanece.

Porque si las lluvias se intensifican, si las represas reciben más agua de la prevista y si el río comienza a crecer rápidamente, las localidades misioneras volverán a mirar hacia el Uruguay con la preocupación de quien sabe que unos centímetros pueden separar la tranquilidad de la emergencia.

Por eso, esta no es una historia que termine con una reunión y un compromiso. Es apenas el comienzo de una etapa en la que la información, la coordinación y la anticipación pueden marcar la diferencia.

Misiones observa el cielo, sigue el comportamiento del río y mantiene contacto con Brasil.

Mientras tanto, el agua sigue su curso.

Y esa es, quizás, la mayor incertidumbre: nadie puede detenerla cuando la naturaleza decide imponer sus propias reglas.

ALEJANDRO DUARTE