20 de agosto de 2026

EL LOBIZÓN, EL AMANTE INVISIBLE Y UNA PAREJA EN PROBLEMAS

 

Hay historias que cuesta creer, pero cuando aparecen de madrugada, con una cama destrozada, una mujer desnuda y un supuesto lobizón como protagonista, directamente obligan a sacar la calculadora de la imaginación.

Según el relato, un hombre de Misiones regresó antes de lo previsto y llegó a su casa sin avisar. Al entrar al dormitorio se encontró con una escena digna de película: su esposa desnuda, alterada y la cama completamente destruida.

La explicación, lejos de tranquilizarlo, abrió todavía más interrogantes: ella aseguró que durante la noche había sido atacada por un lobizón que ingresó a la vivienda, protagonizó semejante desastre y luego desapareció sin dejar una sola huella.

Y ahí aparece el pequeño detalle que complica todo: ¿cómo puede un lobizón destrozar una cama, atacar a una persona y después evaporarse sin dejar rastro?

Porque una cosa es creer en criaturas de la noche y otra muy distinta es pedirle al marido que acepte que el sospechoso fue un ser mitológico que, casualmente, tampoco puede presentarse a declarar.

Lo más curioso es que, si la historia fuera cierta, el pobre lobizón terminó siendo acusado de una infidelidad que ni siquiera puede desmentir. No tiene abogado, no tiene domicilio conocido y mucho menos redes sociales para publicar su versión de los hechos.

Mientras tanto, el marido seguramente quedó con más preguntas que respuestas. Porque cuando uno llega temprano a casa y encuentra semejante escenario, probablemente lo último que piensa es: “Qué susto, seguro fue el lobizón”.

En definitiva, esta historia deja una enseñanza: en una pareja pueden existir celos, discusiones y sospechas, pero cuando aparece un lobizón como tercero en discordia, la relación ya entró directamente en el terreno de la fantasía.

Ahora habrá que esperar la segunda parte: si aparece el lobizón, que venga preparado para explicar dónde estuvo esa noche. Porque en este caso, hasta el monstruo de la historia tiene derecho a defensa.